Curiosidades Hermoso

Reapareció una ballena que estuvo casi 100 años desaparecida en la costa de la Argentina

 El hallazgo posiciona a Comodoro Rivadavia como destino de avistaje.

Martes, 3 de Febrero de 2026

Después de casi cien años sin registros confirmados, la ballena sei volvió a hacerse visible en aguas argentinas. Su reaparición frente a las costas de Comodoro Rivadavia, con numerosos ejemplares y a escasa distancia del continente, marca un acontecimiento extraordinario para la ciencia, el ambiente y el desarrollo turístico, y resignifica la historia natural del Golfo San Jorge.

La presencia de la ballena sei (Balaenoptera borealis), el tercer cetáceo más grande del mundo, fue validada por equipos de investigación nacionales luego de años de monitoreo continuo. Se trata de una especie que no era registrada en la costa argentina desde 1929 y cuya vuelta sostenida representa un avance clave para el conocimiento de los ecosistemas marinos patagónicos y las políticas de conservación.

Los avistamientos más llamativos ocurrieron frente a Comodoro Rivadavia, especialmente desde los acantilados de Punta Marqués. En ese sector se observaron concentraciones de hasta 70 ejemplares desplazándose muy cerca de la costa, un comportamiento inusual a nivel global para esta especie, que en otras partes del mundo suele habitar aguas abiertas y alejadas del litoral.

A diferencia de otros grandes cetáceos que solo atraviesan la región de manera ocasional, la ballena sei permanece durante varios meses en el Golfo San Jorge. Estudios científicos establecieron que su presencia se extiende desde la primavera hasta el otoño, con mayor frecuencia entre marzo y junio, lo que confirma que el área funciona como un espacio clave para alimentación y uso estacional.

Una gigante veloz y difícil de observar

De cuerpo alargado, aleta dorsal destacada y desplazamientos ágiles, la ballena sei puede alcanzar los 18 metros de longitud, superar las 20 toneladas y nadar a velocidades cercanas a los 50 kilómetros por hora. Aunque no suele protagonizar saltos espectaculares, su silueta recortándose sobre la superficie del mar resulta inconfundible y provoca asombro tanto en especialistas como en observadores ocasionales.

Durante décadas, su carácter esquivo y su preferencia por mar abierto hicieron que pasara prácticamente desapercibida para la observación costera. Por eso, su actual cercanía al litoral patagónico es considerada un fenómeno excepcional que despertó interés en la comunidad científica internacional.

Recuperación, ciencia y memoria ambiental

El regreso de la ballena sei también tiene un fuerte valor simbólico. Su desaparición histórica estuvo asociada a la caza comercial intensiva del siglo XX, que diezmó la especie a nivel global con la captura de cientos de miles de ejemplares y una caída poblacional superior al 80%. Hoy continúa catalogada como "en peligro de extinción", con una población estimada de entre 10.000 y 50.000 individuos en todo el mundo.

Los primeros indicios de su retorno al Golfo San Jorge comenzaron a registrarse a comienzos de los años 2000, a partir de soplidos y comportamientos atípicos detectados en el mar. Sin embargo, recién a partir de 2019, mediante observación directa, vuelos de relevamiento, análisis genéticos y seguimiento satelital, se logró confirmar de manera concluyente la presencia de ballenas sei en la zona.

Turismo responsable y riqueza marina

La creciente cantidad de ejemplares favoreció el desarrollo de avistajes regulados, posicionando a Comodoro Rivadavia como un nuevo punto de interés para el turismo náutico y científico en la Patagonia. Este fenómeno se suma a la presencia habitual de delfines oscuros, grises y nariz de botella, fortaleciendo la biodiversidad del golfo y el atractivo natural de la región.

Mientras en otros países la especie aún es objeto de caza, la costa patagónica argentina se consolida como un entorno de resguardo, donde la investigación científica, la conservación y el turismo responsable pueden coexistir.

El retorno de la ballena sei pone en valor el Golfo San Jorge como ecosistema estratégico y reafirma el rol de Comodoro Rivadavia en la investigación marina. Al mismo tiempo, recuerda que persisten amenazas como el cambio climático, la contaminación, el tráfico marítimo y la presión humana sobre los océanos.

En ese escenario, la ballena sei se transformó en emblema de una recuperación natural: la de una especie que vuelve a ocupar su espacio y la de una Patagonia que renueva su compromiso con la protección de su biodiversidad marina.