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Llevó facturas al trabajo para su cumpleaños y lo echaron: ahora deberán indemnizarlo

El conflicto comenzó con un festejo interno antes de la apertura del local. El hombre llevó su caso a la Justicia y recibirá una indemnización millonaria.

Sabado, 17 de Enero de 2026
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Un trabajador de un supermercado fue despedido luego de llevar facturas para convidar a sus compañeros en el día de su cumpleaños. El episodio ocurrió antes de la apertura del local. La Justicia consideró el despido improcedente y ordenó una indemnización elevada.

El caso se volvió conocido por la combinación de un hecho cotidiano y una respuesta empresarial extrema. También por la decisión judicial que analizó el contexto, la conducta del empleado y la inexistencia de daño económico para la compañía. La resolución puso el foco en la proporcionalidad de las sanciones y en la buena fe demostrada por el trabajador.

Un cumpleaños, un error y una notificación voluntaria

El hecho ocurrió en la localidad de Galicia, en España, en el mes de octubre de 2023, el empleado llegó a su puesto de trabajo con varias bandejas de facturas compradas en el mismo supermercado donde trabajaba.

La intención era compartirlas con sus compañeros antes del inicio de la jornada, como parte de un festejo interno por su cumpleaños. El total de la compra ascendía a 68,82 euros, pero por un fallo en la caja solo se abonaron 10,23.

Entre los puntos centrales del fallo se remarcó que la sanción aplicada no guardó relación con la gravedad real de lo sucedido. El tribunal entendió que el despido constituyó una respuesta excesiva y, por lo tanto, improcedente.

La sentencia ofreció dos alternativas a la empresa: readmitir al trabajador en su puesto o abonar una indemnización de 105.716,09 euros. En ambos casos, el pronunciamiento dejó en claro que la conducta del empleado en su cumpleaños no ameritaba la máxima sanción laboral.

La resolución también subrayó la importancia de aplicar criterios razonables al momento de sancionar y de evaluar cada situación en su contexto. El fallo reforzó la idea de que el derecho laboral protege frente a decisiones arbitrarias, incluso cuando se invocan cláusulas contractuales de manera rígida.