En el Foro de LIDE, el Gobierno defendió la estabilidad contractual y reclamó mayor protagonismo privado. El objetivo es ampliar el modelo del RIGI y convertir el superávit energético en inversiones de largo plazo.
La infraestructura se convirtió en uno de los principales desafíos para sostener la expansión energética argentina y atraer financiamiento internacional. Con ese telón de fondo, el Gobierno les pidió a las petroleras que asuman un papel más activo en la identificación de obstáculos regulatorios y en el desarrollo de las inversiones que demanda el sector.
El planteo fue realizado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, durante la apertura del VIII Fórum Nacional de Energía de LIDE Argentina, que reunió en Buenos Aires a empresarios y funcionarios bajo el lema de la competencia global por el capital y la infraestructura.
El funcionario sostuvo que el Estado debe concentrarse en garantizar reglas previsibles, derechos de propiedad y cumplimiento de contratos de largo plazo, mientras que la ejecución de las obras debe quedar en manos privadas. También convocó a las compañías a identificar las regulaciones que todavía dificultan el desarrollo de nuevos proyectos.
Uno de los ejes de su exposición fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que definió como una herramienta clave para atraer capitales, aunque planteó que el objetivo de la gestión es extender sus principios al conjunto de la economía. "Sería aún más espectacular si el RIGI fuera la norma general para toda la economía", afirmó.
Sturzenegger también vinculó el crecimiento de la producción hidrocarburífera con la eliminación de restricciones discrecionales a las exportaciones y la recuperación de la libertad comercial.
En ese escenario, señaló que un precio del gas en torno a los US$ 3 por millón de BTU abre oportunidades para desarrollar industrias intensivas en energía en Neuquén y Bahía Blanca.
Por su parte, Martín Genesio, presidente de LIDE Energía y CEO de AES Argentina, destacó el superávit energético superior a los US$ 9.400 millones alcanzado en lo que va del año. Sin embargo, remarcó que la llegada de capital internacional depende de condiciones de previsibilidad que permitan evaluar proyectos de gran escala y recuperar la confianza de los inversores.
El titular de LIDE Argentina, Rodolfo de Felipe, definió el escenario como un cambio de época para la economía local, con la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento como motores de crecimiento. También incorporó el potencial del mar argentino y la economía azul entre las nuevas oportunidades de negocios.
El debate dejó una señal para el sector: el desafío ya no pasa solamente por incrementar la producción de petróleo y gas, sino por movilizar capital privado, desarrollar infraestructura y construir condiciones para que el crecimiento energético pueda sostenerse en el largo plazo.
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En el entorno presidencial no prevén un cambio ideológico en el gobierno del país vecino tras la sucesión. En la Cancillería mantienen una postura de prudencia y evitan anticipar un pronunciamiento diplomático.