Tras las primeras licitaciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, el equipo económico notó que los bancos prefieren tomar fondos a cinco años. Por eso, evalúan ofrecer plazos más largos y sumar nuevos créditos junto a organismos internacionales para facilitar el acceso a la vivienda.
A pesar de que solo se realizaron dos licitaciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), el equipo económico ya evalúa cambios estructurales ante el comportamiento demostrado por los bancos al buscar fondeo para otorgar créditos hipotecarios. El viceministro de Economía, José Luis Daza, admitió que analizan estirar los plazos de colocación y avanzar con nuevas líneas en conjunto con organismos internacionales.
El funcionario hizo esa referencia durante una entrevista en el Club de Inversiones con el economista Miguel Ángel Boggiano, donde explicó que las dos convocatorias del FGS mostraron una marcada concentración de las ofertas en el segmento de cinco años, frente a una participación casi marginal de la alternativa a un año.
“El horizonte por ahora es cinco años; estamos contemplando dar más largo, pero todavía no se decidió, pero es muy posible”, afirmó Daza. La posibilidad de ampliar la duración de los recursos surgió después de que las entidades financieras priorizaran masivamente el tramo más extenso de las licitaciones.
El mecanismo se diseñó originalmente para resolver un descalce de plazos histórico que enfrentan los bancos al momento de ofrecer préstamos para la vivienda: mientras las entidades disponen de fondeo de corta duración, un crédito hipotecario requiere recursos disponibles durante varios años. En agosto, el equipo económico había anunciado licitaciones por un total de 2 billones de pesos con recursos del FGS, estableciendo convocatorias periódicas de 200.000 millones de pesos para sostener la expansión del crédito.
Hasta el momento, en cada licitación se ofrecieron dos alternativas: la primera con un plazo de un año y una tasa mínima de UVA + 2,5%; y la segunda con una duración de cinco años y una tasa mínima de UVA + 4,5%.
El diseño permitió que las entidades presentaran sus propuestas según el plazo de los créditos proyectados. Sin embargo, la preferencia por el tramo largo fue categórica: en la última subasta, el 98% de los bancos tomó recursos a cinco años. “La parte de un año fue muy poquita”, sintetizó Daza al describir la distribución de las ofertas recibidas.
Desde el sector bancario respaldaron la iniciativa, aunque advirtieron sobre la necesidad de plazos aún más acordes al negocio inmobiliario. “Es algo razonable. El FGS no tiene pasivos con plazos, con lo cual puede invertir a largo plazo. Además, al ser UVA más algo más, siempre se garantiza retorno positivo”, comentó una importante fuente del sistema financiero en off the record. No obstante, graficaron que captar fondos a cinco años mientras se exigen hipotecas a 15 deja un bache de liquidez importante: “Sería más lógico y generaría más interés que depositen a 10 o 15 años”, agregó.
En cuanto al costo del dinero, el viceministro destacó que la herramienta logró unificar a la baja las condiciones que ofrecían las entidades. Antes de acceder a este fondeo, los bancos prestaban con dispersión (algunos a UVA + 12% y otros a UVA + 9%). “Con esto convergieron y muchos comenzaron a bajar su tasa incluso por debajo de 7,5%”, afirmó en referencia a los créditos hipotecarios resultantes.
La primera licitación se concretó el 7 de septiembre con la adjudicación de 200.000 millones de pesos a 13 bancos (el tramo a un año cerró en UVA + 2,67% y el de cinco años en UVA + 4,94%). La segunda se desarrolló el 6 de octubre por el mismo monto entre 12 entidades, donde el segmento corto subió a UVA + 2,71% y el largo bajó a UVA + 4,79%.
Daza aclaró que el programa de licitaciones funciona como el primer paso dentro de una estrategia más amplia orientada a diversificar las fuentes de financiamiento. “¿Va a solucionar el problema? No, pero es un primer paso”, reconoció, al tiempo que anticipó conversaciones avanzadas con organismos internacionales como el Banco Mundial para diseñar nuevos mecanismos de licitación destinados a la construcción y la vivienda.
Como ejemplo del dinamismo que generó la medida en el mercado, desde el Banco Ciudad —entidad que participó en ambas convocatorias y agotó los recursos de su primera asignación— detallaron que ya concretaron 200 hipotecas escrituradas por un total de 16.800 millones de pesos gracias a este fondeo, operando con una tasa final bonificada del 6,5% más UVA para la primera vivienda.