El estadio de Vasco no cumple con los requisitos de la Conmebol para las semifinales. Si Flamengo y Fluminense se oponen a ceder el Maracaná, el club carioca acudirá a los tribunales.
El Vasco da Gama se encuentra ante un importante desafío logístico de cara a las semifinales de la Copa Sudamericana, donde deberá enfrentar a Boca Juniors en la semana del 20 de octubre. El principal inconveniente radica en que su estadio tradicional, el São Januário, cuenta con una capacidad para 20.000 espectadores, mientras que la Conmebol exige un aforo mínimo de 30.000 localidades para esta instancia del torneo continental.
Ante esta restricción reglamentaria, la dirigencia del conjunto carioca tiene como máxima prioridad mudar la localía al mítico estadio Maracaná. Sin embargo, la operación no está exenta de obstáculos políticos y deportivos: si el Flamengo avanza en paralelo a las semifinales de la Copa Libertadores, necesitará utilizar el mismo escenario durante esa misma semana, lo que podría generar el rechazo de los administradores habituales del recinto.
Frente a la posibilidad concreta de una negativa por parte de los clubes concesionarios, la cúpula directiva de Vasco no está dispuesta a ceder fácilmente y analiza recurrir a la Justicia para garantizar una orden que les permita hacer uso del legendario estadio mundialista.
En caso de que la vía judicial no prospere, la institución maneja un plan de contingencia. La segunda opción sobre la mesa es alquilar el estadio Nilton Santos, perteneciente al Botafogo, que ya se encuentra eliminado de las competencias internacionales y no tendrá compromisos en esas fechas. Asimismo, de manera más remota, la ingeniería financiera y logística contempla la posibilidad de instalar tribunas tubulares transitorias en el propio São Januário para alcanzar el mínimo exigido por la confederación sudamericana.
Para Boca Juniors, el cruce representará además un condimento emocional muy particular, ya que volver a pisar el césped de Río de Janeiro revivirá el amargo recuerdo de la final de la Copa Libertadores 2023, instancia en la que el Xeneize cayó por 2 a 1 en el tiempo suplementario ante el Fluminense. Mientras se resuelven las disputas por la sede, la expectativa en torno a una de las series más atractivas del certamen continúa en aumento.