El proyecto prevé colocar 54 dispositivos entre Uspallata y la frontera, capaces de reconocer patentes y transmitir imágenes en tiempo real. La iniciativa se enmarca en la licitación provincial de 1.200 equipos de seguridad.
La licitación lanzada por el Gobierno de Mendoza para ampliar el sistema de videovigilancia abrió la posibilidad de extender el control a la alta montaña. En ese marco, una de las empresas participantes propuso instalar sin costo adicional 54 cámaras inteligentes en el tramo de la Ruta Nacional 7 que conecta Uspallata con el Paso Cristo Redentor.
El proyecto contempla la colocación de equipos en distintos puntos estratégicos: desde Polvaredas hasta Las Cuevas, pasando por sectores críticos como Punta de Vacas, Penitentes y Puente del Inca. La última parte del trayecto, antes de la frontera, concentraría la mayor cantidad de dispositivos, con 12 cámaras destinadas a reforzar la vigilancia en la zona de Las Cuevas y el paso internacional.
Las cámaras serían del mismo tipo que las incluidas en la licitación general: dispositivos PTZ con capacidad de giro, inclinación y zoom, además de equipos ANPR para el reconocimiento automático de patentes. Esto permitiría detectar infractores, monitorear el tránsito en tiempo real y mejorar la seguridad vial en un corredor por donde circulan diariamente más de 1.000 camiones, colectivos y vehículos particulares.
El agente de seguridad quedó imputado por el accidente ocurrido en la Ruta 34. La investigación avanza con peritajes y declaraciones, mientras la Justicia analiza su responsabilidad en el siniestro.
La propuesta se suma al plan provincial que prevé la adquisición de 800 cámaras PTZ y 400 cámaras bullet, con un presupuesto que oscila entre 1,3 y 2,7 millones de dólares, según las ofertas presentadas. Ocho empresas nacionales y locales compiten en el proceso, que busca modernizar el sistema de vigilancia en todo el Gran Mendoza y, eventualmente, en la alta montaña.
El corredor internacional es considerado uno de los más complejos del país por sus condiciones climáticas, el volumen de tránsito y la falta de comunicación en algunos tramos. La incorporación de cámaras inteligentes apunta a reducir riesgos, prevenir incidentes y garantizar mayor seguridad tanto para el transporte de carga como para los turistas que visitan la cordillera.
La iniciativa aún está en evaluación dentro de la licitación, pero de concretarse significaría un avance significativo en el control de la Ruta 7 y en la protección de un paso estratégico para la economía y el turismo de Mendoza.