El escenario internacional también jugó a favor. El denominado efecto Medio Oriente provocó una mejora del 18,2% en los precios, aunque el principal motor estuvo en las cantidades enviadas al exterior: los volúmenes crecieron 24,9%, fundamentalmente por el incremento de la producción de shale oil.
La evolución de la soja mostró una dinámica considerablemente más moderada. Las exportaciones de harina y pellets aumentaron 0,7%, las de porotos avanzaron 7,9% y las de aceite crecieron 8,2%. A su vez, los volúmenes exportados de subproductos retrocedieron 2,3%.
La comparación de los últimos tres años expone con mayor claridad el cambio estructural: entre los primeros semestres de 2023 y 2026, las exportaciones del complejo sojero crecieron 16,8%, mientras que las del petrolero-petroquímico se duplicaron, con una expansión del 100,2%.
Además, la estacionalidad juega en contra de la soja para conservar el liderazgo. Históricamente, el complejo concentra la mayor parte de su liquidación de divisas durante la primera mitad del año. Por esa razón, la tendencia actual apunta a que el petróleo podría desplazarlo al segundo lugar cuando se conozcan los números correspondientes a todo 2026.
El campo todavía mantiene una amplia ventaja como bloque
El eventual cambio en el primer puesto no implica que la energía supere al conjunto de la actividad agropecuaria. Si se agrupan las exportaciones correspondientes a soja, maíz, trigo, carnes y girasol, el sector acumuló u$s20.630 millones durante el primer semestre.
Ese resultado fue aproximadamente un 150% superior a los u$s8.116 millones obtenidos por el complejo petrolero-petroquímico. De esta manera, el agro continuó como el principal bloque generador de dólares del comercio exterior argentino, aunque el crecimiento energético modificó la composición del ranking individual.
Cuáles fueron los otros grandes generadores de dólares
Por detrás de la soja y el petróleo apareció el complejo maicero, que ocupó el tercer lugar con exportaciones por u$s4.241 millones, un 6,9% más que en el mismo período del año anterior.
Muy cerca quedó el sector automotriz, con ventas externas por u$s4.167 millones y un incremento interanual del 4,7%.
El quinto puesto correspondió al oro y la plata, que aprovecharon el fuerte incremento de las cotizaciones internacionales de los metales. El sector exportó u$s3.504 millones, con una expansión del 56,8%.
Más atrás se posicionaron la carne, con u$s2.692 millones; el trigo, con u$s2.540 millones; el girasol, con u$s2.075 millones; la pesca, con u$s1.252 millones; y el litio, con u$s1.126 millones.
Litio y girasol entre los sectores que más crecieron
Más allá de los montos absolutos, algunos complejos mostraron tasas de expansión especialmente elevadas durante la primera mitad del año. El litio encabezó ese grupo con un salto del 186%, seguido por el girasol, con 128%, el aluminio, con 92%, y el oro y la plata, con 56%.
Entre sectores de menor participación dentro de las exportaciones totales también sobresalieron otros minerales metalíferos, que crecieron 310%; los porotos, con un incremento del 235%; y el plomo, con 192%.
Las caídas recién aparecieron a partir del puesto 15 del ranking. El maní redujo sus exportaciones un 2,1%, mientras que las peras y manzanas retrocedieron 1,5%. Más pronunciadas fueron las bajas del azúcar, con 10,5%, y del arroz, que registró una contracción del 21,1%.
Con Vaca Muerta aumentando producción y exportaciones a un ritmo muy superior al de la soja, el cierre de 2026 podría marcar por primera vez un nuevo liderazgo dentro del comercio exterior argentino y consolidar al petróleo como el principal complejo exportador del país.
Fuente: Ámbito Financiero