A las 16, en Jujuy, se enfrentarán en el primero de los dos Test Matches de la serie; Contepomi repite el equipo tras la buena performance ante Springboks
A no engañarse. Australia no tendrá el poderío de los Springboks, pero entraña un desafío igualmente mayúsculo para esta selección argentina disminuida en nombres propios. El Test Match que se jugará a las 16 en el estadio 23 de Agosto, en Jujuy, representa una oportunidad de conseguir la segunda victoria en un año que comenzó de manera adversa. Que el resultado nunca es el objetivo, y menos en un partido que no es por los puntos, es tan cierto como que una buena performance conlleva, más veces que menos, a un triunfo.
Por primera vez desde que asumió el mando de los Pumas a inicios de 2024, Felipe Contepomi repite la formación inicial en partidos consecutivos, signo inequívoco de la búsqueda del entrenador, aun en un contexto de profundo recambio, de la necesidad de consolidar y evolucionar sobre lo hecho en Vélez. La derrota 17-10 ante Springboks resultó, por muchos factores, la mejor actuación de la selección en lo que va del año. Durante los 80 minutos el equipo mostró concentración, orden y solvencia. El vector sobre el cual se formula cualquier sistema de juego.
Sin embargo, la idiosincrasia de los australianos llega para poner en jaque cualquier estructura. Los Wallabies son un equipo con un estilo opuesto al de los Springboks, con preeminencia en el juego de backs, ritmo incesante y la amenaza para atacar de todos lados. En los últimos años, bajo la tutela de Joe Schmidt que hace un mes continúa Les Kiss, se afianzó además sobre formaciones fijas sólidas y una sesuda utilización del pie, con el wing Max Jorgensen como principal amenaza aérea. En los últimos enfrentamientos entre sí, los Pumas padecieron esta arista del juego.
"Es un equipo que nos va a ofrecer un desafio distinto al que nos presentó Sudáfrica", aceptó Contepomi. "Sabemos que tiene una dinámica de juego muy importante, tiene buenas formaciones fijas, buen line-out defensivo. Sabemos que vamos a jugar contra un rival muy duro, que tiene un entrenador nuevo, lo que siempre renueva esperanzas, con lo cual entendemos que va a ser un desafío muy importante."
Como en toda esta ventana que sustituye al Rugby Championship, los argentinos se presentan sin 17 jugadores que cualquier día pueden ser titulares. La formación presenta un tercio de jugadores que también son parte de la rotación habitual, pero el resto son nombres que todavía están en proceso de afianzamiento y pelean por ganarse un lugar en la rotación. Esta condicionante no incidió ante Sudáfrica, pero no deja de ser una situación desfavorable. En este duelo tendrán a disposición, entre titulares y suplentes, a nueve jugadores con cinco o menos caps (cuatro en esa condición para Australia) y 14 que no superan los diez (nueve para los Wallabies).
Las matemáticas no aplican en el rugby. Tampoco cuando se advierte que, de los últimos siete enfrentamientos entre sí, los Pumas ganaron cuatro. Y de las tres derrotas, dos fueron por tres o menos puntos. Amén del ranking, que tiene a la Argentina séptima, un escalón por encima de Australia. Números que reflejan una superioridad leve para los locales, aunque insuficiente como para establecer cualquier tendencia.
Que Contepomi repita el equipo es una señal de conformidad con lo hecho en el partido anterior, pero también una búsqueda. Como él mismo admitió, estuvo lejos de ser un partido perfecto y dejó mucho margen de mejora, especialmente con la pelota en las manos, donde hubo atrevimiento pero faltó precisión. Santiago Carreras, afirmado como el segundo 10 del equipo, fue uno de los más salientes y por sus manos pasarán las oportunidades de los Pumas. El puesto de apertura, en cambió, es uno de los puntos flojos de los australianos, que en esta oportunidad ensayará con Carter Gordon (11 caps, 25 años). Un punto a explotar.
Está claro que si los Pumas logran imponerse en la batalla de los forwards tendrán más de la mitad de la tarea hecha. Pero dos más dos no siempre da cuatro. Australia es un equipo que capitaliza muy bien las situaciones en las que no hay estructuras (como un knock-on del rival o una pelota aérea que queda a la deriva), por lo que exige máxima atención en todo momento.
Será la tercera vez que los Pumas jueguen en Jujuy. La primera fue en 2017, el último partido de esa ventana de julio y la única victoria tras dos derrotas ante Inglaterra. La segunda, el primer partido de la era Cheika, en 2022 ante Escocia. Las dos terminaron con triunfo albiceleste.
En el norte argentino, los Pumas buscan romper la ecuación para seguir subiendo.
Argentina: Gerónimo Prisciantelli; Rodrigo Isgró, Lucio Cinti, Faustino Sánchez Valarolo e Ignacio Mendy; Santiago Carreras y Simón Benítez Cruz; Benjamín Grondona, Joaquín Moro y Pablo Matera (c); Tomás Lavanini y Guido Petti Pagadizábal; Francisco Moreno, Ignacio Ruiz y Boris Wenger.
Entrenador: Felipe Contepomi.
Suplentes: Leonel Oviedo, Rodrigo Martínez, Tomás Rapetti, Efraín Elías, Juan Penoucos, Agustín Moyano, Nicolás Roger y Matías Moroni.
Australia: Tom Wright; Max Jorgensen, Isaac Henry, Hunter Paisami y Harry Potter; Carter Gordon y Ryan Lonergan; Fraser McReight, Rob Valentini y Tom Hooper; Jeremy Williams y Josh Canham; Allan Alaalatoa (c), Brando Paenga-Amosa e Isaac Kalilea.
Entrenador: Les Kiss.
Suplentes: Billy Pollard, Angus Bell, Massimo De Lutiis, Lachlan Shaw, Charlie Cale, Tate McDermott, Ben Donaldson y Joseph-Aukuso Suaalii.
Inicio: 16
TV: ESPN
Cancha: Estadio 23 de Agosto, Jujuy.
Árbitro: Ben O'Keeffe (Nueva Zelanda)

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