Designó a su asistente personal, Mara Gorini, para coordinar con la Iglesia y los gobiernos locales; en la Casa Rosada siguen con atención la agenda social del pontífice y la posibilidad de que advierta sobre la pobreza, el trabajo y la polarización política
El Gobierno ya prepara el terreno. Karina Milei se puso al frente del vínculo con la Iglesia y, según pudo saber este medio, transmitió al Episcopado que su asistente personal, Mara Gorini, será la encargada de centralizar la coordinación de la visita. Tendrá a su cargo la articulación con los gobiernos de los lugares que visitará el Papa, en cuestiones logísticas y de seguridad.
Hasta ahora, la Iglesia había encauzado las conversaciones a través de la Cancillería, a cargo de Pablo Quirno, y específicamente de la Secretaría de Culto y Civilización, en manos de Agustín Caulo. El esquema cambió hace dos semanas, cuando Gorini comunicó que se pondría al frente de las conversaciones como delegada de la secretaria general de la Presidencia.
Detrás de ese movimiento hay una inquietud puntual. Al Gobierno le preocupa el contenido del mensaje que León XIV traerá a la Argentina. El Papa mantiene una agenda centrada en la paz, una economía al servicio de las personas y la situación de quienes quedan excluidos por la pobreza.
La encíclica Magnífica humanitas, publicada en mayo por el Santo Padre, traza un sendero. Allí León XIV pone el foco en la protección de la dignidad humana frente al avance de la inteligencia artificial, vincula la doctrina social de la Iglesia con los desafíos tecnológicos y advierte sobre los riesgos de una deshumanización impulsada por el poder tecnocrático.
Son cuestiones que contrastan con las prioridades que exhibe la administración libertaria, concentrada en la baja de la inflación mediante el recorte del gasto, la desregulación económica y laboral y el impulso a sectores como la minería y las nuevas tecnologías.
También pesa como antecedente el cruce del Papa con Donald Trump, principal aliado internacional de Milei. Fue en abril, por la política de Estados Unidos en Irán, cuando León XIV reclamó un cese del fuego. Trump respondió con insultos y una imagen creada con IA que generó críticas incluso entre sectores conservadores republicanos.
León XIV llegará al país el domingo 8 de noviembre y permanecerá hasta el miércoles 11. Visitará la ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján.
Ya hay tres misas previstas: una en la ciudad de Buenos Aires, al pie del Monumento de los Españoles; otra en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), en Córdoba, y la última en la Basílica de Luján. Cada uno de esos encuentros será organizado junto con los obispos locales.
Uno de los actos que más atención genera en el Gobierno es el que se prepara en la Universidad Católica Argentina (UCA), dedicado al mundo del trabajo. La idea es reunir a representantes sindicales, empresarios y trabajadores para dialogar sobre el trabajo "en el tejido social argentino".
En la Iglesia subrayan especialmente el concepto de "encuentro": buscan que confluyan sectores con intereses y posiciones diferentes. Incluso se evalúa que haya testimonios en primera persona y que el Papa responda a cada uno de ellos.
También se prepara un evento destinado a los jóvenes. El lugar todavía no está definido, aunque fuentes eclesiásticas aseguran que el Gobierno se muestra "insistente" con la posibilidad de realizarlo en el estadio de River Plate. Consultadas por este medio, fuentes de Gobierno evitaron responder.
Los Menem, que trabajan codo a codo con Karina Milei en el armado político del oficialismo, tienen un vínculo directo con River: Tech Security SRL, la empresa familiar, es la encargada de proveer seguridad privada al estadio. La firma también presta servicios en dependencias públicas, entre ellas la Secretaría de Cultura. Martín Menem cedió su participación accionaria a su hermano Adrián, quien comparte la firma con su otro hermano, Fernando Nicolás Menem, y Pablo Vázquez, registrado como socio mayoritario.
El martes pasado se realizó en la Casa Rosada la primera reunión entre representantes del Gobierno y de la Conferencia Episcopal Argentina para organizar la visita. El encuentro estuvo concentrado en cuestiones logísticas y, según se informó, no se habló del contenido del mensaje que León XIV dará durante su paso por el país.
Fue el primer encuentro formal después del duro mensaje que el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva pronunció el 7 de agosto, durante la celebración de San Cayetano en Liniers. Allí puso el foco en el desempleo, el endeudamiento de las familias y el aumento de precios y tarifas.
El arzobispo porteño cuestionó a una dirigencia que, según afirmó, recurre a las "descalificaciones" mientras "mira para otro lado", y advirtió que los argentinos no quieren resignarse a "tener dos o más empleos para llegar a fin de mes" ni a caer en créditos "que endeudan y asfixian a muchísimas familias".
En paralelo, en la Cámara de Diputados comenzó a moverse una iniciativa para que León XIV visite el Congreso. El diputado catamarqueño Sebastián Nóblega (Elijo Catamarca) presentó un proyecto para convocar a una Asamblea Legislativa, recibir allí al Pontífice e invitarlo a dirigir un mensaje al país.
La propuesta fue acompañada, entre otros, por el libertario Santiago Santurio, presidente del Grupo Parlamentario de Amistad con la Santa Sede, constituido esta semana. Pero en el oficialismo descartan que el Papa vaya al Congreso. En cambio, se menciona al Palacio Libertad -ex CCK- como una alternativa para reunir al Pontífice con la política.
El antecedente inmediato es el de España, donde en junio León XIV habló ante el Congreso y dedicó buena parte de su discurso a advertir sobre la polarización política. Allí pidió evitar que las diferencias se conviertan en divisiones irreconciliables. Una advertencia que podría repetir en la Argentina, donde la fragmentación y las descalificaciones forman parte del repertorio cotidiano de la discusión pública.

De no modificarse la ley que fija un límite de dos mandatos consecutivos, 63 jefes comunales no podrán ser candidatos; hay 16 que asumieron otros puestos y tampoco podrían volver a competir