En medio del conflicto diplomático que mantiene congelado el vínculo bilateral y con el embajador brasileño aún en consulta, el Presidente redobló sus críticas, tildó a su par de "corrupto" y lo acusó de haber financiado al kirchnerismo en 2023.
Lejos de bajar el tono tras el fuerte cruce diplomático, el presidente Javier Milei ratificó sus críticas contra su par de Brasil, Lula da Silva, y manifestó su expectativa de que su respaldo a Flávio Bolsonaro contribuya a que "Brasil también se pinte de azul" de cara a las próximas elecciones presidenciales previstas para el 4 de octubre.
"Por el bien de los brasileros, sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno. Sacarse a los zurdos siempre es bueno de encima", sentenció el mandatario durante una entrevista con el canal de streaming La Casa, en la que insistió en defender los insultos que había propinado días atrás en San Pablo durante el Congreso del Partido Liberal. Al ser consultado sobre si se había excedido, retrucó: "La pregunta es: ¿mentí? No, Lula es un ladrón, un corrupto. Estuvo preso y lo sacaron de prisión por un argumento administrativo".
Milei reveló que el enfrentamiento ideológico y personal con el líder del Partido de los Trabajadores precede a su asunción, detallando que Lula fue uno de los pocos mandatarios regionales que evitó saludarlo tras su victoria en el balotaje frente a Sergio Massa en noviembre de 2023. En esa línea, el jefe de Estado redobló la apuesta y acusó al gobierno brasileño de haber intervenido activamente en los comicios argentinos: "Intervino activamente para que gane el otro candidato en la elección. De hecho, dijo Eduardo Bolsonaro que puso mil millones de dólares en la campaña", afirmó, a la vez que aseguró que la estrategia de los ataques en su contra fue diseñada por asesores brasileños vinculados al entorno de Lula.
Las nuevas declaraciones del presidente argentino profundizan el cortocircuito con el Palacio de Planalto, desatado tras sus exabruptos en suelo brasileño. Como respuesta a aquellas agresiones, la diplomacia brasileña -a través de Itamaraty- llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien continúa fuera del país, mientras que el canciller Mauro Vieira le transmitió al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, el profundo malestar del gobierno vecino.
Si bien la semana pasada el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Quirno, intentó descomprimir el escenario al descartar una ruptura en el vínculo bilateral y manifestar el deseo de que Bitelli retorne a suelo argentino, la nueva escalada discursiva del líder libertario