Mientras el Gobierno apuesta a fortalecer la credibilidad, el mercado aún ofrece buenas oportunidades en acciones y en instrumentos en pesos
El Gobierno busca ganar reputación con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). A futuro, esta medida ayudará a bajar el riesgo país; sin embargo, en el corto plazo, es el momento de las acciones en Argentina, Brasil y Estados Unidos.
La reforma de la Carta Orgánica del BCRA se enmarca en una nueva ola de reformas estructurales lanzadas por el Ejecutivo, orientadas a ganar credibilidad en un mercado donde el riesgo país aún se ubica en 441 puntos básicos.
La aprobación en el Congreso de la nueva Carta Orgánica del BCRA le otorgará un nuevo sello institucional a la economía argentina. La iniciativa cuenta con el respaldo del FMI y, a futuro, marcará el camino hacia una administración estatal más ordenada, aportando sustentabilidad al resto de las reformas del mercado.
El comportamiento del dólar, la tasa de interés y el mercado internacional
En el mientras tanto, el Gobierno sigue atento al día a día financiero. El dólar encontró un techo en la zona de los $1.500; como se suele decir, "hasta aquí llegó mi amor". El interés abierto en el mercado de futuros suma u$s4.500 millones, tras incrementarse en u$s1.162 millones durante el mes.
En julio, el dólar mayorista casi no sufrió modificaciones, mientras que la Tesorería contrajo la cantidad de moneda en el mercado durante sus licitaciones. Esto sugiere que el mercado no está demandando pesos.
En buen romance, si se busca fijar un techo al dólar en $1.500 y simultáneamente se absorben pesos, es muy probable que la tasa de interés comience a subir, lo que podría entorpecer el normal desenvolvimiento de la economía real.
En el plano internacional, existen tratativas para encauzar el conflicto en Medio Oriente, pero la fragmentación del poder en Irán dificulta articular una propuesta de paz en la región. El petróleo Brent cotiza a u$s87 el barril, mientras que en Argentina el combustible refleja un precio equivalente de u$s84,0 por barril. Aún falta tiempo para que se observe una baja en los surtidores, lo que también posterga la recuperación de la economía real.
Por su parte, la Reserva Federal de Estados Unidos no modificó los tipos de interés, pero sus mensajes hacia el mercado resultan contradictorios. La tasa de rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años se ubica en 4,67% anual, un nivel elevado que atenta contra la compresión del riesgo país argentino.
Cómo ganar dinero en el mercado
Rendimiento de bonos soberanos y el desafío del financiamiento externo
En cuanto a los títulos soberanos, el AL35 rinde 9,3% anual, mientras que el GD35 -el bono argentino bajo ley extranjera- cotiza con un rendimiento de 8,7% anual. Con estas tasas, Argentina aún se encuentra lejos de acceder a los mercados voluntarios de deuda. Emitir un bono en este contexto implicaría asumir compromisos de interés demasiado elevados, afectando de manera directa el presupuesto público.
Actualmente, el país desembolsa unos u$s8.000 millones en concepto de intereses. Si emitiera un bono por u$s10.000 millones a una tasa de 9,0% anual, debería erogar en 2027 unos u$s900 millones adicionales, lo que exigiría incrementar ingresos o reducir gastos.
En el mientras tanto, el Tesoro emite nueva deuda en el mercado interno al 8,0% anual; la diferencia de un punto porcentual resulta determinante cuando las cuentas están ajustadas. Por el momento, con estos niveles de tasa, el regreso al crédito internacional luce distante: para que ello ocurra, el GD35 debería ubicarse por debajo del 8,0% anual.
La buena noticia proviene de Wall Street. La presentación de sólidos balances por parte de gigantes tecnológicos como Microsoft y Amazon demuestra que existe margen para generar rendimientos en empresas enfocadas en la nube y la prestación de servicios, además de confirmar el potencial de la inteligencia artificial. Un repunte del mercado estadounidense suele impulsar también a los mercados emergentes.
Conclusiones
Anclaje cambiario e instrumentos en pesos: El Gobierno le impuso un techo al dólar y absorbe pesos del mercado, devolviéndole atractivo a las letras y bonos en pesos. Esta semana se licitó un bono dual que ajusta por tasa TAMAR (referencia para depósitos a plazo fijo superiores a $1.000 millones) o dólar mayorista -lo que resulte mayor- bajo el ticker TMVE8, con vencimiento en enero de 2028. Además, el Ejecutivo coloca una familia de bonos duales que ajustan indistintamente por tasa, inflación o tipo de cambio oficial. Como vencen con posterioridad a las elecciones de 2027, constituyen una alternativa sólida de cobertura frente a la volatilidad electoral.
Renta variable internacional y regional: Las acciones estadounidenses muestran tendencia alcista, lo que beneficia a América Latina. El ETF EWZ, que representa a las principales empresas de Brasil, comenzó a mostrar avances; si bien el panorama electoral brasileño no está exento de incertidumbre, es una herramienta clave para posicionarse en ese mercado.
Panorama de acciones locales: Ante un eventual ajuste en el precio del petróleo, el contexto actual no favorecería a YPF y Vista; sin embargo, papeles como Pampa Energía, Central Puerto y Loma Negra podrían salir de su canal lateral y alcanzar cotizaciones más elevadas.
Tasas, dólar y selectividad: Con el tipo de cambio calmo, las tasas en pesos ganan protagonismo. Las tasas externas continúan elevadas, actuando como un techo para la suba de los títulos públicos argentinos. No obstante, el impulso de Wall Street dinamiza a la renta variable local, abriendo espacio para ingresar al mercado de capitales de manera selectiva.
Incertidumbre política hacia 2027: En el plano negativo, mientras el Gobierno apura reformas estructurales para ganar reputación, el mercado enfoca su atención en la política y en los comicios de 2027. Se evalúa la posibilidad de adelantar las elecciones a gobernador de la Provincia de Buenos Aires a mayo de 2027. De concretarse, esto podría aminorar o agravar la volatilidad: una victoria del oficialismo nacional aceleraría la baja del riesgo país; una derrota reavivaría el temor sobre el desenlace de las presidenciales.
Pese a las tensiones inherentes al mercado argentino, conviene no desaprovechar las oportunidades alcistas que asoman en las tecnológicas estadounidenses, Brasil y la Bolsa local.

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