El grupo armado yemení, alineado con Teherán y que controla buena parte del país, anuncia un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí en el estrecho de Bab el Mandeb
Yemen, que hasta ahora se había mantenido al margen del conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán, ha entrado esta semana en la escalada regional. La milicia hutí, alineada con Teherán y que controla buena parte del país, anunció el lunes un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí en el mar Rojo, en la zona del estrecho de Bab el Mandeb, una de las rutas de exportación de crudo más importantes del mundo.
Según una fuente militar hutí citada por la agencia Saba, controlada por el grupo, seis buques dieron media vuelta en las últimas 24 horas tras las advertencias emitidas y la entrada en vigor de la prohibición. El grupo advirtió a las navieras de que no operen en puertos saudíes, y señaló que los buques que incumplan ese veto podrían convertirse en objetivo de sus fuerzas en cualquier lugar.
Los hutíes justifican la medida como respuesta a lo que describen como un bloqueo saudí contra Yemen. Riad ha rechazado esas acusaciones y ha insistido en que colabora desde hace años con el Gobierno yemení reconocido internacionalmente para facilitar las importaciones por puertos yemeníes. El Ministerio de Exteriores saudí ha afirmado que tomará "todas las medidas necesarias" para proteger sus buques, y el portavoz de la coalición liderada por Riad, Turki el Malki, señaló que se responderá con firmeza a cualquier amenaza contra los buques en tránsito.

El movimiento islamista palestino designó al jefe de su buró político tras la muerte de Yahya al Sinwar. Sobrevivió a varios intentos de asesinato y mantiene estrechos vínculos con Irán.
El origen inmediato de la crisis se remonta a principios de julio, cuando una delegación hutí acudió a Teherán al funeral del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, muerto en los primeros ataques de la guerra entre EEUU e Israel contra Irán. A su regreso, el Gobierno yemení respaldado por Riad, intentó impedir el aterrizaje del avión iraní en Saná, lo que llevó a los hutíes a acusar a Arabia Saudí de bombardear la pista y a responder atacando el aeropuerto de Abha, en el sur saudí, el primer ataque directo del grupo contra ese país desde 2022. Días después, el líder hutí, Abdul Malik al Huti, advirtió de que las instalaciones petroleras saudíes serían un objetivo, antes de que el grupo anunciara finalmente el bloqueo el lunes.
El mar Rojo se ha convertido en una vía alternativa clave para las exportaciones saudíes desde que el estrecho de Ormuz quedó prácticamente cerrado por los bloqueos cruzados entre Irán y Estados Unidos. Arabia Saudí exporta actualmente más de 3,6 millones de barriles diarios de crudo y combustibles por esta ruta, la mayoría con destino a Asia, según la firma de datos marítimos Kpler. Un bloqueo hutí efectivo podría afectar a más del 3% del mercado mundial de petróleo.
Mientras tanto, Irán ha intensificado sus ataques contra países árabes de la región. Kuwait informó de que misiles iraníes alcanzaron plantas de energía y desalinización de agua por cuarta noche consecutiva, lo que obligó al Gobierno a pedir racionamiento eléctrico en pleno verano; el 90% del agua potable del país procede de la desalinización, un proceso de alto consumo energético.
En Baréin, sede de la V Flota estadounidense, se registraron varias oleadas de ataques con misiles y drones; Irán afirmó haber alcanzado instalaciones de Amazon en el país y una base con personal militar estadounidense, en respuesta a un ataque atribuido a EEUU contra la central nuclear iraní en construcción de Darjovin. Jordania, por su parte, interceptó cinco drones y tres misiles lanzados por Irán, cuya Guardia Revolucionaria reivindicó el ataque, así como otro contra un petrolero frente a Omán que obligó a su tripulación a abandonarlo, según el centro británico Ukmto.
Estados Unidos, por su parte, ha mantenido su campaña de bombardeos dentro de Irán, dirigidos contra "centros de mando militar, capacidades marítimas, lugares de lanzamiento de misiles y drones y sistemas de defensa aérea", según el Mando Central estadounidense (CENTCOM). El presidente Donald Trump advirtió además que Washington golpeará "muy pronto" la zona donde presuntamente Irán habría trasladado centrifugadoras nucleares, cerca de Natanz: "Vamos a golpear esa zona, probablemente bastante pronto, y muy duro", declaró a periodistas.
Pese a la intensidad de los bombardeos, una nueva evaluación de inteligencia estadounidense citada por The Washington Post sugiere que los ataques, en su alcance actual, no cambiarán la posición negociadora de Irán, por lo que ambos países seguirán atrapados entre la guerra y la paz mientras continúe el intercambio de golpes.
En paralelo, países mediadores intentan rescatar el acuerdo interino colapsado entre Irán y EEUU: el ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, viajó a Pakistán, donde se reunió con el jefe del Ejército, Asim Munir, y con el primer ministro Shehbaz Sharif. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha dicho que Washington sigue dispuesto a negociar, aunque exige que sea "real".
A diferencia de fases anteriores del conflicto, Israel no ha participado en esta última ronda de ataques, centrada en el intercambio directo entre Estados Unidos e Irán. El viaje del primer ministro Benjamin Netanyahu a Washington la próxima semana, previsto para asistir al funeral del senador Lindsey Graham y reunirse con Trump, sigue sin confirmarse, según fuentes israelíes citadas por The Times of Israel; ambos líderes no se reúnen cara a cara desde febrero, antes del estallido de la guerra entre EEUU, Israel e Irán.
Esta posición se produce en el arranque formal de la campaña para las elecciones legislativas israelíes del 27 de octubre, ya fijadas por la Knéset (parlamento israelí) tras completar su mandato íntegro de cuatro años, algo que no ocurría en el país desde 1988.
Fuente: FranPress