Economía & Negocios Mirada crítica

El dólar se relajó tras su repunte, pero cinco factores clave aún presionan en el mercado

El Gobierno interviene en el mercado de dólar futuro para contener la presión cambiaria, mientras los operadores prevén que la divisa seguirá avanzando sin grandes tensiones.

Viernes, 26 de Junio de 2026

La persistente subida del dólar está generando preocupación en el mercado. Aunque el dólar mayorista interrumpió su tendencia alcista y retrocedió el jueves, acumuló un aumento del 3,6% ($51) desde el 12 de junio y un 4,8% ($69) en lo que va de junio.

A pesar de que el tipo de cambio se mantiene en niveles similares a principios de año (con una variación del 1,5% y una apreciación del peso en el primer semestre), el mercado muestra nerviosismo por la velocidad de su recuperación. El Gobierno interviene en el mercado de dólar futuro para contener la presión cambiaria, mientras los operadores prevén que la divisa seguirá avanzando sin grandes tensiones.

El equipo económico gubernamental intenta contener la presión para evitar un avance desordenado que afecte otras variables. El interés abierto en contratos de futuros de dólar aumentó en u$s75 millones, después de un salto de u$s224 millones el martes, lo que sugiere una intervención del Banco Central para contener las expectativas de devaluación.

Al mismo tiempo, la presión cambiaria obliga al Banco Central a desacelerar las compras de reservas. Ayer compró u$s70 millones, pero el día anterior solo sumó u$s20 millones, por debajo del 5% del volumen operado. Esta desaceleración busca no presionar la demanda de dólares y evitar mayores avances en la cotización. En junio, las compras oficiales suman u$s1.246 millones, menos que los u$s2.084 millones del mes pasado.

Los operadores identifican cinco factores clave que impulsan el dólar y la presión cambiaria:

1. Subida del dólar a nivel global:Fortalecimiento del dólar a nivel mundial.

2. Giro de dividendos al exterior: Empresas enviando ganancias fuera del país.

3. Pago de obligaciones en moneda extranjera: Cumplimiento de compromisos financieros en dólares.

4. Mayor demanda de importadores: Búsqueda anticipada de dólares ante posibles subidas.

5. Aumento de la demanda estacional minorista: Mayor compra de dólares para viajes al exterior.

Gustavo Quintana, operador de cambios, estima que el giro de dividendos al exterior tiene un peso significativo, aunque la información no está desagregada. Destaca que los agroexportadores siguen liquidando buenos montos, lo que sugiere que la presión no se debe a una retracción de la oferta, sino a una mayor demanda privada.

Pilar Tavella, directora de research de Balanz, explica que la primera parte del año el dólar mostró una dinámica favorable debido a mayores exportaciones de energía, condiciones monetarias restrictivas y flujos relacionados con emisiones y el sector agrícola. En las últimas semanas, el dólar se apreció globalmente por las perspectivas de una Reserva Federal más restrictiva, lo que presiona a las monedas emergentes, sumado a la baja del petróleo. A nivel local, hubo baja de tasas de interés y relajamiento monetario.

Ian Colombo, asesor financiero de Cocos Gold, y Auxtin Maquieyra, de Sailing Inversiones, coinciden en que el contexto internacional es crucial. El dólar repuntó globalmente por expectativas de subas de tasas de interés en EE. UU., fortaleciendo la divisa y afectando a las monedas emergentes. La depreciación de monedas regionales como el peso argentino (-3,5%), real brasileño (-3%) y peso chileno (-4%) frente al dólar sugiere una dinámica más global que local.

Pronósticos de los analistas:

Maquieyra prevé presiones alcistas y volatilidad a corto plazo, pero sin tendencias disruptivas, siempre que los flujos externos se mantengan sólidos y la consolidación fiscal avance. A mediano plazo, la cotización dependerá del contexto financiero internacional, la acumulación de reservas del Banco Central y la capacidad de la economía para generar dólares.

Colombo anticipa un avance progresivo del tipo de cambio en los próximos meses, impulsado por la estacionalidad y una mayor demanda de importadores ante una posible recuperación económica. Proyecta un aumento del 10% al 11% hasta finales de 2026, lo que situaría el dólar mayorista oficial entre $1.630 y $1.650 al cierre del año, en línea con los futuros de dólar. Los analistas coinciden en estas expectativas, con algunos estimando un cierre más cercano a los $1.670. Esto implica una suba del 10% en lo que resta del año, similar a los rendimientos de los instrumentos en pesos, lo que indica expectativas ancladas y una suba progresiva esperada a lo largo del año.