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El riesgo país retrocede, la City debate: ¿ventana de inversión o espejismo financiero?

Los analistas financieros recalculan estrategias tras la baja histórica en las primas de riesgo, ante posibles cambios en los flujos de inversión

Viernes, 12 de Junio de 2026

La decisión de la calificadora Standard & Poor"s de mejorar la nota de la deuda argentina tuvo un efecto inmediato en el mercado local. Los bonos en dólares registraron subas de hasta 3,5% durante la jornada. Y el índice de riesgo país cayó este viernes a 433 puntos, lo que marcaun mínimo desde el 1 de mayo de 2018, ocho años atrás, cuando llegó a los 431 puntos.

La fuerte caída del riesgo país volvió a poner sobre la mesa una discusión que viene creciendo en los despachos oficiales, en Wall Street, entre los grandes fondos de inversión y analistas locales: si la Argentina debe aprovechar la mejora sensible de las condiciones financieras para volver a los mercados internacionales de crédito.

Hacerlo podría ser un paso adelante notable: quitaría presión en la búsqueda de divisas para el año que viene, cuando hay compromisos de deuda por unos u$s35.000 M, y dar certezas de manera temprana podría aliviar a los inversores y sacarle tensiones al siempre revoltoso mercado cambiario en los años electorales, como el 2027.

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Riesgo país en el nivel más bajo desde 2018

El índice que elabora JP Morgan llegó este viernes a los 433 puntos básicos, el nivel más bajo desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.

No estaba en ese escalón desde finales de mayo de 2018. Hace ocho años.

El movimiento tiene implicancias concretas porque acerca a la Argentina a una situación que parecía lejana hace apenas algunos meses: la posibilidad de emitir deuda en el exterior a tasas considerablemente más bajas que las que enfrentaba durante los años de crisis financiera.

La mejora es celebrada por el Gobierno y también por el mercado. Refleja una menor percepción de riesgo sobre la capacidad de pago del país.

Al mismo tiempo, abre una discusión estratégica respecto de cuál debe ser el próximo paso del Ministerio de Economía.

Wall Street presiona por una emisión inmediata

En las últimas semanas, distintos bancos de inversión y fondos internacionales comenzaron a transmitirle a funcionarios argentinos una recomendación concreta: aprovechar el descenso del riesgo país para regresar a los mercados voluntarios de deuda y refinanciar parte de los fuertes vencimientos que enfrenta la Argentina en 2027.

No se trata de una cuestión menor. El próximo año concentra compromisos financieros por unos u$s35.000 M y coincide además con un calendario electoral que históricamente suele generar tensiones cambiarias y financieras.

Desde la óptica de Wall Street, la ecuación luce atractiva: si el Gobierno logra emitir deuda ahora, cuando las condiciones son relativamente favorables, podría garantizar con anticipación buena parte de los dólares necesarios para afrontar esos pagos, y el mercado interpretaría esa decisión como una señal de fortaleza financiera.

Los bancos suelen citar como referencia el caso de Ecuador. A principios de este año, ese país consiguió volver a los mercados internacionales con un riesgo país cercano a los 500 puntos básicos.

Para diversos analistas, incluso para el FMI, si Ecuador pudo hacerlo con esos niveles de riesgo, la Argentina podría analizar una estrategia similar.

El razonamiento es que una operación de este tipo despejaría dudas sobre la capacidad de pago futura, reduciría la incertidumbre y contribuiría a evitar sobresaltos financieros en el año electoral.

Sin embargo, en el Gobierno la visión es bastante diferente.

Tanto Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, vienen mostrando resistencia a la idea de volver a endeudarse en los mercados internacionales en esta etapa.

La razón principal es que consideran que las tasas que debería pagar la Argentina siguen siendo demasiado elevadas: aunque el riesgo país haya caído de manera significativa, una eventual colocación todavía exigiría rendimientos que podrían ubicarse por encima del 9% anual en dólares.

Para la Casa Rosada, asumir ese costo implica riesgos. Existe además una sospecha más profunda dentro de algunos sectores del oficialismo.

El temor oficial a una trampa del mercado

Varios funcionarios creen que detrás de las recomendaciones de Wall Street podría esconderse una dinámica que ya se observó en otras oportunidades.

La lógica sería la siguiente: hoy los bancos y fondos sugieren emitir deuda porque consideran que sería una señal positiva para el mercado. Sin embargo, una vez concretada la operación, esos mismos actores podrían cambiar rápidamente el discurso.

Lo que inicialmente sería presentado como una muestra de fortaleza podría transformarse después en un cuestionamiento: "La Argentina volvió a endeudarse a tasas demasiado altas, y el camino es insostenible", sería entonces el nuevo argumento.

En otras palabras, el Gobierno teme que el mercado le corra el arco.

Por eso, algunos funcionarios describen la situación como una potencial trampa. El riesgo no sería solamente pagar una tasa elevada, sino quedar expuesto a futuras críticas sobre la sostenibilidad de esa deuda.

La discusión adquiere todavía más relevancia por el contexto internacional. El mundo empieza a exhibir señales de un endurecimiento monetario.

La suba de tasas decidida ayer jueves por Europa -de un cuarto de punto en la tasa de referencia, del 2,0% al 2,25% anual- y las expectativas de que la Reserva Federal (banca central estadounidense) haga lo propio vuelven más compleja la decisión.

Si el costo global del dinero aumenta, la ventana de oportunidad que hoy observan los inversores podría cerrarse más rápido de lo previsto.

Ese es precisamente el argumento que utilizan quienes promueven una emisión inmediata: aprovechar las condiciones actuales antes de que se deterioren. Pero también es la razón por la cual el Gobierno teme equivocarse.

En definitiva, la caída del riesgo país representa una muy buena noticia para la Argentina. Refleja una mejora en la percepción de los inversores, aumenta las posibilidades de atraer capitales y reabre la puerta del financiamiento internacional.

Sin embargo, también inaugura una nueva pulseada entre el Gobierno y Wall Street.

Mientras los financistas empujan una estrategia de refinanciación anticipada de la deuda, Milei y Caputo prefieren esperar. Para ellos, volver a endeudarse antes de tiempo podría implicar asumir un costo innecesario.

La pregunta que empieza a dominar las conversaciones financieras es si la baja del riesgo país constituye una oportunidad que conviene aprovechar o una invitación a entrar en una trampa de la que después resulte difícil salir.

La respuesta probablemente definirá buena parte de la estrategia financiera argentina de los próximos meses.

Fuente: Iprofesional