La fuerte acumulación de divisas y el superávit fiscal cambian el escenario financiero; sin embargo, los riesgos latentes preocupan a analistas
El debate sobre la política monetaria es cada vez más intenso; sin embargo, mirando al año 2027 se nota un Banco Central de la República Argentina (BCRA) más preparado para los desafíos de la volatilidad preelectoral. El pasivo del BCRA está limpio de Pases, Leliq, Lefi, franquicias, puts y de una abundancia de pesos que aportaban volatilidad al tipo de cambio.
La circulación monetaria es muy parecida a la que teníamos en noviembre del año 2023 en términos reales, y venimos de un escenario 2025 en el que los argentinos acopiaron en 12 meses cerca de u$s45.000 millones, un hecho inédito para la economía argentina.
La particularidad de esta compra de dólares se resume en tres aspectos: el primero es que nunca vimos una compra de esta magnitud en un período de 12 meses; el segundo es que dichos dólares quedaron mayoritariamente en el sistema y no migraron al exterior; el tercero, y más importante, es que, a pesar de esta compra masiva de dólares, la Tesorería siguió mostrando superávit fiscal en sus cuentas públicas.
De aquí en adelante, las autoridades del BCRA, con el pasivo monetario más ordenado, van por el camino de limpiar el activo de la entidad, donde todavía hay u$s80.690 millones en títulos públicos que hay que transformar en dólares constantes y sonantes.
Un activo más robusto suma credibilidad a la economía. Desde que asumió Javier Milei, las compras del BCRA fueron de u$s30.660 millones, de los cuales u$s8.856 millones se realizaron en el año 2026 y u$s1.701 millones en el mes de mayo. Esto dejó como resultado reservas por u$s46.751 millones.
A esto hay que sumarle que se pagó buena parte del financiamiento que se había tomado del swap con China, con lo cual se recupera una ventana de crédito ante emergencias, y hay que tener presente que sigue abierto el swap de u$s20.000 millones con Estados Unidos.
En resumen, de cara al año 2027, el BCRA se muestra con una fortaleza pocas veces vista en los últimos años. A esto hay que sumarle que el gobierno mantiene el superávit fiscal, con lo cual no vemos un crecimiento en la cantidad de moneda.
De esta manera, quedan pocos pesos en el mercado para enfrentar una nueva corrida; y si los agentes económicos desean dolarizarse, tendrán que vender activos financieros o bienes, lo que generará un impacto sobre la tasa de interés que hará replantear el escenario de mantener un stock de dólares con un costo de financiamiento elevado.
Con la gran compra de personas humanas realizada en el año 2025, y con un BCRA que tiene un pasivo limpio y sin excesos de pesos,lo que tenemos por delante es un mercado más predecible de cara a las elecciones presidenciales del año 2027.
El activo del Banco Central podría crecer en los próximos meses, ya sea por el ingreso de fuentes de financiamiento ligadas al FMI y organismos internacionales, por la compra de dólares vía emisión de pesos, por la colocación de deuda en los mercados a través de bancos, o bien llegando a los mercados voluntarios de deuda.
Los vencimientos de deuda de cara al año 2027 no lucen preocupantes: los intereses se van a pagar vía ingresos fiscales, mientras que la renovación de deuda se hará mediante colocaciones de corto plazo y con garantías, de modo tal de reducir la tasa de interés que se abone y no estresar las cuentas públicas.
Colocar un bono en el mercado significaría convalidar hoy una tasa en torno al 9,5% anual a 10 años; en cambio, se están realizando colocaciones en el mercado a tasas inferiores al 7,0% anual, más en línea con lo que puede pagar el país en esta coyuntura.
Hay que tener presente que se han presentado 38 propuestas para aprovechar el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) por u$s107.176 millones, de las cuales se han aprobado inversiones por u$s19.356 millones:
Queda por delante aprobar una gran cantidad de proyectos, más los que se irán presentando en el transcurso de este año y el próximo, lo que traerá como correlato un mayor ingreso de dólares.
Este año las exportaciones argentinas van a superar los u$s100.000 millones, mientras que para el año 2027 podrían ubicarse por encima de los u$s110.000 millones si se termina en tiempo y forma el oleoducto VMOS.
En conclusión, no vemos un escenario de alta volatilidad para el dólar en el año 2027 y creemos que su evolución irá acompañando a la inflación.
Los mercados hablan: el bono TZX28 está nominado en pesos y ajusta por inflación, y su tasa interna de retorno es del 7,7% anual; el bono en pesos que ajusta por dólar mayorista TZV28 tiene una tasa de retorno del 6,9% anual. Esto habla a las claras de que el mercado no ve una espiralización a la suba del tipo de cambio, aun pasadas las elecciones del año 2027.
Incluso a junio del año 2027, a meses de la elección presidencial, el bono TZX27 (que es en pesos, ajusta por inflación y vence el 30 de junio del año 2027) rinde una tasa interna de retorno del 2,7% anual, mientras que el bono TZV27 (que es en pesos y ajusta por dólar mayorista) rinde el 3,1% anual.
Nada hace pensar en un problema cambiario en el año 2027; eso solo existe en los recuerdos del pasado y en quienes, de alguna manera, tomaron medidas extremas para no pasar un papelón.
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Con US$1081 millones ya obtenidos, el Ejecutivo acelera ventas y concesiones previstas en la Ley Bases. Apunta a cerrar este año operaciones como Intercargo, AySA y activos energéticos para sumar nuevos dólares.