Ante la suba de costos, la Cámara de Panaderos de Mendoza informó que no emitirá precios sugeridos para el pan, dejando la fijación a cada comercio.
La Cámara de Empresarios Panaderos de Mendoza (CEPA) emitió un comunicado urgente en el que declara al sector en estado de alerta. Según explican, la rentabilidad ha caído a mínimos históricos debido a un incremento incesante en los costos de producción que ya no pueden seguir absorbiendo.
La principal novedad de este anuncio es que la Cámara no difundirá una lista unificada de precios sugeridos. La entidad dejó "a consideración de cada socio" adaptar los incrementos de acuerdo con su realidad particular, ya que los costos logísticos y operativos varían significativamente según la ubicación y la estructura de cada negocio.
Los motivos del aumento El sector reportó subas alarmantes en insumos básicos que componen la cadena de valor:
Grasas, margarinas y azúcares: subas del 60%.
Descartables y empaques: incrementos del 35%.
Harina: el principal insumo aumentó un 20%.
Servicios: el impacto de las nuevas tarifas de luz y gas.
Sueldos: la reciente actualización de la escala salarial del personal.
El fin de los valores fijos Hasta hoy, los últimos precios de referencia -que datan de febrero pasado- situaban el kilo de pan en $3.200, las tortas en $5.500 la docena y las facturas en $7.800.
Con la nueva disposición, estos números quedarán obsoletos y se espera que cada panadero ajuste sus pizarras en los próximos días para garantizar la continuidad de su actividad.
"Venimos haciendo un esfuerzo insostenible para proteger el bolsillo de las familias, pero esta situación nos sobrepasa", señalaron desde la cámara presidida por Diego A. Cuitiño, confirmando que la prioridad hoy es evitar el cierre de locales ante una crisis de costos que no da tregua.

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