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El gol más insólito del año: el Ascenso regaló una jugada increíble en el último minuto del partido

La situación se produjo en el duelo entre Talleres de Remedios de Escalada y Villa San Carlos: el Tallarín ganó con una acción difícil de explicar.

Sabado, 9 de Mayo de 2026
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El Estadio Pablo Comelli fue testigo de uno de esos finales que solo el fútbol de ascenso puede ofrecer: un desenlace agónico, bizarro y cargado de dramatismo. Talleres de Remedios de Escalada logró quebrar la resistencia de Villa San Carlos en la última jugada del partido, quedándose con un 1-0 que vale oro. En una tarde donde el juego asociado brilló por su ausencia, la entrega fue el motor que mantuvo encendida la ilusión del público local hasta el último suspiro.

Durante gran parte de los noventa minutos, las imprecisiones ganaron el centro de la escena y parecía que el marcador no se movería de un pálido empate. El conjunto de Berisso se plantó bien en defensa, cerrando los caminos a un Tallarín que intentaba tomar la iniciativa sin demasiada claridad. El encuentro transitó por carriles de paridad absoluta, con mucha lucha en el mediocampo y pocas situaciones de riesgo real en las áreas.

La jugada que cambió el partido y el gol más increíble del año

El clima del partido cambió drásticamente a los 35 minutos del segundo tiempo, cuando el experimentado delantero de la visita, Pablo Miranda, vio la tarjeta roja directa. El atacante dejó a su equipo con diez jugadores tras una acción antideportiva, inclinando la balanza emocional a favor de los de Escalada. Con la superioridad numérica, el equipo dirigido por Mauro Casoli volcó la cancha y empezó a asfixiar a un rival que ya solo resistía.

Cuando el reloj marcaba los 52 minutos del complemento y el empate parecía una sentencia firme, llegó el gol más insólito del año para desatar la locura. Todo nació de una pelota perdida por Akimenco en la salida que derivó en un centro desesperado al corazón del área de Villa San Carlos. En su afán por alejar el peligro, el defensor Antonio Martínez terminó protagonizando un infortunio total que dejó mudo al equipo de Berisso.

El zaguero, en su intento por despejar, terminó empujando la pelota en su propio arco para desatar la locura en Escalada, marcando el único tanto del partido ante la mirada atónita de su propio arquero. Fue el desahogo final para un Tallarín que buscó por todos los medios, aunque el premio llegara de la forma menos pensada.

El curioso tanto llena de ilusión a Talleres

Con este triunfo agónico, los de Escalada sumaron su segunda victoria consecutiva y se afianza seriamente en la zona de Reducido por el ascenso. El equipo llegó a las 25 unidades y quedó a tiro de los puestos de vanguardia, demostrando que sabe sufrir para obtener resultados vitales

La victoria no solo aporta puntos, sino una inyección anímica fundamental para un plantel que venía luchando contra la falta de eficacia frente al arco rival. Ahora, el conjunto albirrojo deberá prepararse para su próxima visita a San Martín de Burzaco con la confianza por las nubes. Más allá de lo que ocurra en la temporada, seguramente estará presente en los resúmenes de fin de año.

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