En una charla con el primer ministro de Pakistán, el mandatario iraní condicionó cualquier acercamiento a la eliminación de obstáculos operativos y denunció la falta de confianza en Washington.
El escenario de distensión que algunos analistas esperaban tras el regreso de Trump al poder parece alejarse. En una comunicación oficial con su par de Pakistán, Shehbaz Sharif, el presidente iraní Masoud Pezeshkian fue tajante: Irán no negociará mientras existan amenazas y presiones económicas que socaven la soberanía del país.
Para Teherán, la llave de cualquier avance diplomático no está en la retórica, sino en acciones concretas. Pezeshkian exigió que el gobierno estadounidense elimine el bloqueo a los buques vinculados a puertos iraníes. Esta medida es considerada por el régimen persa como un "obstáculo operativo" crítico, ya que asfixia el comercio marítimo y la salida de crudo, pilares de su economía.

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El mandatario iraní sostuvo que las acciones de Washington están "erosionando la confianza", dificultando que los sectores más moderados de Irán puedan justificar un acercamiento ante los sectores conservadores del régimen. Según Pezeshkian, el esquema de sanciones actuales imposibilita cualquier acuerdo que pueda considerarse justo o sostenible en el tiempo.
Por su parte, el primer ministro Sharif se ofreció como puente. Desde Islamabad, reafirmó su compromiso de impulsar esfuerzos diplomáticos que ayuden a aliviar la tensión regional. Pakistán, que mantiene fronteras con Irán y una relación estratégica con Occidente, busca evitar que una escalada mayor desestabilice aún más el centro de Asia.