No es lo mismo tolerar un IPC de 3% y caída del salario real sin sospechas de corrupción que con ellas. La tolerancia social es menor.
"La destrucción es más rápida que la creación". La definición schumpeteriana de Ricardo Arriazu dice mucho del momento que atraviesa la economía libertaria.
Arriazu, uno de los economistas más escuchados por los dueños del dinero, habla del empleo, pero podría ser más general.
Cada vez más personas perciben que la destrucción (incluye empleo, salarios, empresas o sectores) es más potente que la creación. Lo único que permite financiar esa inconsistencia es la esperanza y la expectativa de que el sacrificio valdrá la pena. Ese "crédito" (también apalancado en el "descrédito" de los de enfrente) fue lo que salvó a Javier Milei en 2025, pero no está claro que lo hará nuevamente en 2027.
El problema conurbano
Volvamos a Arriazu. "El empresario no tiene la culpa de haber invertido donde invirtió: fueron los incentivos que dieron los gobiernos. La gente tampoco tiene la culpa de haberse mudado al Gran Buenos Aires. También fueron los incentivos que le dio el gobierno. Y ahora cambian las reglas del juego y algunos quedan en el daño", dijo en una disertación organizada por BlackToro Asset Management. Esa situación, advirtió, "puede generar un ruido político" con consecuencias electorales directas. "El desafío es la elección en el Gran Buenos Aires el próximo año", sentenció.
La corriente migratoria que en el largo plazo podría reequilibrar la demografía productiva -con trabajadores migrando hacia Neuquén y otras regiones de mayor dinamismo- no opera a la velocidad que requiere la coyuntura política.
Según la nota de Sofía Diamante en LN, Arriazu dijo: "Si superás el cuello de botella de la próxima elección en el Gran Buenos Aires, no tengas duda: la Argentina cambia". Y agregó que para lograrlo harán falta políticas activas de compensación -como AUH, seguros de desempleo y/o obra pública focalizada- que hoy, a su juicio, el Gobierno no está implementando.
A nivel sectorial, la construcción y el comercio serán dos sectores para estimular (quizás una mala palabra para el léxico libertario). Según Arriazu, la construcción y el comercio son los únicos que pueden generar empleo suficiente para compensar las pérdidas en industria.
Y el salario...
El gráfico que tiene que mirar Milei tiene que ver con el salario real registrado.
Como muestra la Gerencia de Estudios Económicos del Bapro, los salarios reales privados registrados cayeron 1,3% en febrero, acumulando una pérdida de 3,6% en los últimos seis meses (desde agosto de 2025): similar al primer semestre de 2018 (-3,7%) y al arranque de la pandemia (abril-octubre de 2020: -4,1%).
El gráfico del salario.
Milei necesita que el salario real empiece a levantar pronto y/o que el crédito fluya a tasas bajas.
La narrativa y la mentira
Más que limitarse a decir que los planteos son intentonas desestabilizadoras de una oposición que busca derribarlo y que todo anda bien porque, según las Cuentas Nacionales, el PIB está en máximos, el Gobierno debería tomar nota de esto.
O, cuanto menos, que siga con esta narrativa, pero que -por atrás y en silencio- intente corregir estas tensiones.
Es interesante lo que plantea Pablo Gerchunoff en X. Allí, dijo: "No me parece un problema que un líder político mienta un poco, o incluso mucho. En estos tiempos se llama "narrativa" y a veces funciona, tiene eficacia política. El problema es si se miente a sí mismo. En unos pocos meses sabremos en qué casillero está Milei".
Máxime en un contexto de sospechas de corrupción en alza. No es lo mismo tolerar un IPC de 3% y caída del salario real sin sospechas de corrupción que con ellas. La tolerancia social es menor.
.jpg)
Un impuesto que se cobra en cada eslabón de la cadena productiva, sin descontar lo ya pagado antes, no solo encarece los productos más de lo que recauda: destruye la competencia, premia a los grandes y castiga a los pequeños.