Al cumplirse el primer aniversario de la unificación cambiaria, el Gobierno celebra la estabilidad. Pese a la fuerte demanda de ahorristas, el peso se apreció frente a la inflación.
Tras cumplirse un año desde que la administración de Javier Milei eliminara las restricciones cambiarias en abril de 2025, el mercado formal registró un volumen de operaciones histórico. Según datos oficiales, los argentinos adquirieron un total acumulado de USD 31.373 millones en el circuito legal. El dato más relevante para el equipo económico es que, pese a esta presión compradora, el tipo de cambio se mantuvo estable, desmintiendo las proyecciones de una corrida tras la salida del cepo.
El presidente Milei destacó el aniversario a través de sus redes sociales, calificando a los controles previos como "herramientas de saqueo y empobrecimiento". El mandatario subrayó que la medida fue, ante todo, una "declaración de principios" para devolverle a los ciudadanos el derecho a decidir sobre su dinero. "La salida del cepo no fue una medida técnica, fue libertad en los hechos", afirmó, resaltando que el valor de la divisa no se disparó tras la desregulación.
El comportamiento mensual de la demanda reflejó una confianza creciente de los ahorristas. En el primer mes sin cepo (abril 2025), un millón de personas compraron USD 2.077 millones. La tendencia escaló hasta alcanzar su pico máximo en septiembre de 2025, con adquisiciones por USD 5.130 millones. Este salto se produjo en un contexto de dolarización de carteras previo a las elecciones legislativas, impulsado por la incertidumbre electoral que el oficialismo denominó "riesgo kuka".
Hacia el cierre de 2025 y el inicio de 2026, el mercado mantuvo su dinamismo. En diciembre se registraron compras por USD 2.186 millones, cifra que ascendió a USD 2.613 millones en enero de este año, con un universo de 1,6 millones de compradores. Lo notable de este ciclo es que, a diferencia de experiencias históricas previas, el sistema financiero pudo procesar este volumen de demanda sin generar sobresaltos en las reservas ni en la cotización.
Las estadísticas del mercado minorista confirman la estabilidad: el dólar pasó de $1.233 a $1.380 en doce meses, lo que representa un incremento de apenas el 11,83%. En el segmento mayorista, el avance fue del 13,16%. Estos números contrastan fuertemente con la inflación acumulada del 32,61% en el mismo período, lo que deriva en una apreciación real del peso de entre el 15% y el 16% bajo el nuevo esquema de flotación.
Para los analistas, este fenómeno de "atraso cambiario" o apreciación del peso responde a un excedente de oferta de divisas y a una política monetaria restrictiva que secó la plaza de pesos. El Gobierno utiliza este escenario como prueba de éxito de su programa, argumentando que la estabilidad cambiaria es hoy uno de los pilares de la desinflación, incluso permitiendo que el público acceda libremente a la moneda extranjera por ventanilla.
A un año del hito libertario, el balance arroja una economía con un mercado único de cambios normalizado. Si bien la demanda sigue siendo sostenida, la brecha cambiaria ha desaparecido y el "riesgo de devaluación" ha sido reemplazado por una discusión sobre la competitividad de los costos en dólares. Con el fin del cepo, la Argentina ha recuperado una dinámica de mercado que, al menos por ahora, ha logrado domar la volatilidad histórica de la divisa.