Politica Preocupado

Ni la recesión ni la inflación: el problema que complica a Milei mientras espera que el plan económico dé resultados

Las subas en las naftas y alimentos por efecto de la guerra se alinean con problemas en el mercado laboral. Al Presidente le preocupa que crezca el malhumor social con el plan económico.

Sabado, 21 de Marzo de 2026
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Javier Milei reconoció que la inflación está alta y volvió a prometer que en agosto comenzará con cero. ¿Por qué insiste en hablar sobre ese tema? Inclusive el ministro, Luis Caputo, reconoció el jueves las dificultades para controlar los precios cuando dijo que "hubo un retroceso en el proceso de desinflación" y que "no se puede obligar a la gente a quedarse con pesos". Eso se llama desconfianza, como lo dijo "Toto".

Milei retoma el tema una y otra vez porque se da cuenta de que hay signos de fatiga social: la inflación se mantiene en 2,9% mensual; creció la desocupación de 6,4% a 7,5%; la capacidad instalada de la industria está al 53%; cayeron inclusive las importaciones 11,8% porque, aun cuando los productos importados son más baratos que los nacionales, el consumo está deprimido; el riesgo país supera los 600 puntos y algunas encuestas muestran señales de un creciente malhumor social. Milei dice que esas críticas son injuriosas y que el Gobierno está expuesto a "una carnicería" llevada adelante por empresarios y periodistas corruptos.

¿Está todo mal? O, como decía Carlos Menem, ¿estamos mal, pero vamos bien? ¿Qué es lo que realmente ocurre?

Hay algunos sectores que "vuelan", como el campo y lo vinculado con la energía; el Gobierno mantiene el superávit financiero y hay anuncios récord de inversiones. Perootros sectores corren desde muy atrás, siguen deprimidos: cierres de comercios e industria; sube la mora de las familias y empresas con el sistema bancario y extrabancario; las tasas de interés siguen altas (el BCRA intenta ahora reducirlas) y no hay crédito para apuntalar la inversión ni la construcción. Los trabajadores tienen problemas para llegar a fin de mes.

El problema que enfrenta Milei no es una falla de su plan económico, que está bien diseñado y ejecutado. El inconveniente es otro: el Presidente nunca le aclaró a la gente que el plan de normalización de la economía, para producir efectos, demora varios años, tal vez más que su periodo presidencial. Es entendible: todo candidato quiere ganar. Pero ahora, Milei, ya presidente, se enfrenta con la verdad. A veces la gente no quiere cambiar el rumbo, pero sí necesita ver el horizonte.

La Argentina está pasando de una economía cerrada y subsidiada, con sustitución de importaciones e incentivos para el consumo, a una economía abierta y no subsidiada. Ahora estamos atravesando el desierto.

Por eso, Milei tiene por delante un desafío político: mantener el apoyo ciudadano, aun cuando las estrecheces económicas desanimen a los votantes. Aun cuando el plan económico sea acertado, el tiempo corre en contra y Milei necesita que a fines de 2026 la gente sienta algún beneficio en sus bolsillos. Y, por si algún distraído no se da cuenta de las virtudes del plan, las autoridades del FMI salieron expresamente a elogiar a la Argentina, inclusive su política de acumulación de reservas.

Apenas el Indec difundió el dato de inflación mayorista, que descendió de 1,7% a 1% en febrero, Milei lo invocó como prueba de que la "inflación está bajando". Para peor, la Argentina, como todos los países, quedó expuesta a las consecuencias del aumento del precio internacional del petróleo y del gas natural licuado (GNL). La guerra puede provocar recesión a nivel mundial.

La semana también comenzó con revelaciones sobre el caso Libra y sobre los vuelos de Manuel Adorni a Punta del Este y los Estados Unidos, contra la intención del jefe de Gabinete de dar por superados esos incidentes. Los hechos son de una gravedad infinitamente menor a los desaguisados de Cristina Kirchner con el Tango 01, pero mientras nadie esperaba nada bueno de CFK, Milei dice que la política es moral.

Se trata de dos temas que mantienen en vilo al oficialismo, por su posible impacto, y a la oposición, que cree encontrar allí una veta inagotable para desgastar a Milei.

Juan Mahiques fue rápido de reflejos: dijo que en la causa Libra se rompió la cadena de custodia de las pruebas, con lo cual las mismas podrían haber sido alteradas. Un anticipo de la posible estrategia oficial de defensa: pedir la nulidad de la investigación. El tema preocupa. Y, por su parte, el propio Milei debió salir varias veces a respaldar al jefe de Gabinete.

Cristina Kirchner no lo quería dejar pasar y sostuvo que la indagan para tapar los problemas del actual Gobierno. "Cuando no hay pan, hay circo", fue el mantra que Cristina le ordenó repetir a los suyos. El primero en hacerlo fue el senador y exsecretario privado Parrilli.

La verdad es otra: los hechos que se investigan ocurrieron entre 2003 y 2015; el chófer Centeno registró por escrito cada lugar, fecha y personas involucradas en el pago de coimas; el juez Claudio Bonadio buscó otras prueba independientes, que corroboren los datos que surgían de los cuadernos; la causa tramitó a lo largo de los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, en una época que Milei ni soñaba aún con ser Presidente y el tribunal oral federal hace todo lo posible para llevar la causa con absoluta parsimonia.

En otras palabras, si la indagatoria a Cristina llegó en este momento complicado para el Gobierno, fue por pura casualidad.

Finalmente, cuando declaró, Cristina hizo lo que siempre hace: culpó de su suerte a Milei, al que acusó de querer verla presa, y al fiscal Carlos Stornelli, a quien calificó de corrupto y mafioso. Su defensa consistió en un fuerte ataque. Nada nuevo.

El escenario para 2027

¿Cómo está parado el Presidente para las elecciones de 2027? Por ahora, mejor es imposible. La oposición sigue dispersa. Y Milei hace lo posible para que no se rearme. Por eso, dejó trascender que enviará el Congreso Nacional un proyecto para eliminar las internas abiertas y obligatorias (PASO), en contra de la pretensión del PRO y de la UCR de mantenerlas.

Mauricio Macri intenta resucitar al PRO. Dice que el partido amarillo tendrá candidato a presidente en 2027. "Somos el próximo paso", dijo el expresidente. ¿Estará dispuesto el electorado del PRO, que el propio Macri le pidió que en 2023 votara por Milei, a volver a sus orígenes? Es una gran incógnita.

Los votos son de los ciudadanos, no de los dirigentes. El PRO debe volver a seducir. Manuel Passaglia, exPRO, dice que ese partido "ya eligió a Javier Milei como candidato a Presidente. El PRO perdió la identidad. No hay mucho para decidir, fueron juntos en las últimas elecciones, votaron todas las leyes juntos y muchos de los funcionarios del actual gobierno nacional son del PRO. Está claro que ya eligieron su candidato a Presidente y es Javier Milei".

Y el proyecto que llevan adelante Miguel Pichetto, Guillermo Michel y varios dirigentes peronistas, por ahora, es solo un intento muy incipiente, una colectora para ir juntando eslabones dispersos de un espacio sin líderes claros.

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