Economía & Negocios Sin sobresaltos

Pese a la guerra en Medio Oriente, Argentina tiene la clave para mantener la calma cambiaria 

Aunque la escalada alteró el clima financiero internacional, el tipo de cambio a nivel local se mantiene estable. La colocación de deuda de las empresas y la liquidación del agro se convirtieron en factores clave.

Viernes, 13 de Marzo de 2026

La tensión geopolítica en Medio Oriente agitó a los mercados globales y generó movimientos en las cotizaciones de distintas variables financieras. Sin embargo, en la Argentina el frente cambiario no mostró grandes sobresaltos. El tipo de cambio se mantiene relativamente estable y el Banco Central incluso mantuvo la compra de reservas.

Esa dinámica responde a una combinación de factores que permiten sostener la oferta de divisas en el mercado local. Entre ellos se destacan el ingreso de dólares provenientes de colocaciones de deuda de empresas y provincias, así como el ritmo de las liquidaciones del sector agroexportador.

Uno de los pilares de esta estabilidad es el flujo de capitales que ingresó al país a través de emisiones de bonos corporativos. Desde las elecciones, se estima que compañías y distritos provinciales lograron colocar más de US$10.000 millones en los mercados internacionales, lo que implicó una entrada significativa de divisas.

Aunque el conflicto bélico alteró el clima financiero internacional, el mercado cambiario argentino se mantiene relativamente estable.

Al respecto, el economista Gustavo Ber explicó: "Más allá de la reacción financiera, influida por momentos por los repentinos cambios de humor en un contexto global volátil, se siguen acercando inversiones privadas desde el exterior, por ahora focalizadas en los sectores ganadores".

El Banco Central de la República Argentina. 

A ese flujo financiero se suma el factor estacional del agro. En las últimas semanas comenzaron a observarse mayores liquidaciones vinculadas a la cosecha temprana de maíz, lo que amplía la disponibilidad de dólares en el mercado oficial.

Desde la consultora Outlier señalaron que "lo más interesante pasó por el aumento considerable del volumen de divisas y por las compras del Banco Central. Es decir, aumentó la demanda privada, que absorbió buena parte del mayor volumen".

Según el análisis de la firma, las liquidaciones agropecuarias se mantienen por encima de los US$100 millones diarios y registran un promedio superior al de los meses anteriores, una señal de que el flujo de exportaciones comienza a acelerarse.

Por su parte, la consultora Econviews remarcó que, hasta hace pocas semanas, la economía argentina navegaba en un contexto global particularmente favorable. El apetito por activos de riesgo impulsaba a las monedas emergentes, mientras el dólar se debilitaba y el costo del financiamiento para los países emergentes caía a niveles que no se veían desde hacía años.

Pero el estallido del conflicto en Medio Oriente modificó ese clima. "Subió el petróleo, aumentaron las tasas en Estados Unidos, se fortaleció el dólar y las bolsas corrigieron", señaló en un informe.

A pesar de ese cambio en el humor global, el impacto en la Argentina fue, por ahora, más moderado que en otros mercados emergentes. El riesgo país registró un aumento, pero se mantuvo en niveles relativamente contenidos y el Banco Central continuó comprando reservas.

"La calma cambiaria actual depende en buena medida de los dólares que vienen de las colocaciones corporativas y provinciales. Si ese canal se enfría por el ruido global, el equilibrio puede volverse mucho más frágil", advirtió Econviews.

El factor tiempo será clave. Si la escalada en Medio Oriente se prolonga y termina impactando en los precios de la energía o en la política monetaria de Estados Unidos, podría modificarse el comportamiento de los capitales internacionales. En ese escenario, los flujos hacia los mercados emergentes podrían reducirse y generar presiones adicionales sobre economías con necesidades de financiamiento externo.

En este contexto, el nivel de las reservas internacionales y el calendario de vencimientos de deuda para los próximos años plantea desafíos importantes. Por ahora, la combinación de ingreso de capitales, exportaciones agrícolas y compras oficiales permite sostener la calma cambiaria. Pero los analistas coinciden en que el equilibrio depende en gran medida de factores externos que podrían cambiar rápidamente si el conflicto internacional se prolonga en el tiempo.

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Es porque no tenían actividad ni operativa ni administrativa.