María Alexandra Gómez habló luego de la llegada del gendarme a Ezeiza y describió el impacto físico y emocional que le dejó el cautiverio en Venezuela. Aseguró que Gallo "se está recuperando" después de haber permanecido 448 días detenido e incomunicado.
Tras la llegada de Nahuel Gallo a la Argentina, su esposa, María Alexandra Gómez, relató en una entrevista con Telenoche cómo fue el esperado reencuentro con el gendarme después de 448 días de detención en Venezuela. "Lo estábamos esperando. Nahuel estuvo en una desaparición forzada innecesaria, privado de su libertad", expresó, visiblemente conmovida.
Gómez aseguró que la emoción por el regreso todavía desborda a toda la familia y describió este momento como un alivio después de una larga pesadilla. Según contó, Gallo se encuentra ahora en una etapa de recuperación física y emocional, tras haber atravesado un encierro marcado por el aislamiento y la incertidumbre.
En su testimonio, la esposa del gendarme reveló además algunos detalles de las condiciones en las que estuvo detenido. Dijo que solo recibía una hora de sol por día, que pasaba la mayor parte del tiempo dentro de la celda y que llegó al país con un fuerte agotamiento físico. "No está blanco, está amarillo", resumió al describir el estado en que lo encontró.

Virginia aseguró está en "constante contacto con Cancillería y Patricia Bullrich". También dijo que nadie de la AFA se comunicó con la familia.
También afirmó que Gallo nunca logró entender el nivel de aislamiento al que fue sometido durante su cautiverio. Según relató, estuvo dentro de un grupo de detenidos que no podían recibir visitas ni mantener comunicación con sus familias, y cada pedido para hablar con sus seres queridos fue rechazado por las autoridades venezolanas. "Las veces que pidió hablar con su familia, pero nunca le dieron la oportunidad", explicó.
"Nahuel es resiliente y va a tener un propósito muy bonito. Si Dios le permitió sobrevivir... Ama a su hijo y a su familia", destacó Gómez.
Nahuel Gallo llegó en la madrugada de este lunes al aeropuerto de Ezeiza, donde fue recibido por su esposa, su hijo Víctor, de 3 años, su madre y funcionarios del Gobierno nacional. La primera imagen difundida de su regreso lo mostró con el niño en brazos, en medio de un fuerte operativo de seguridad y bajo un marcado hermetismo oficial.