Jalil, Sadir, Passalacqua, Figueroa, Weretilneck, Sáenz y Jaldo mantuvieron una reunión virtual y acordaron sostener encuentros periódicos para impulsar una agenda productiva común. El armado se apoya en su peso parlamentario y se proyecta a un viaje a Nueva York para atraer inversiones.
Un grupo de gobernadores comenzó a gestar un nuevo vínculo político en el "interior profundo", en un momento en el que el Gobierno de Javier Milei acelera proyectos clave en el Congreso y necesita sostener apoyos fluctuantes para avanzar. Este lunes, siete mandatarios provinciales realizaron una reunión virtual con un eje común: coordinar posiciones y articular una agenda federal que les permita incidir en la discusión nacional sin quedar atrapados en la grieta.
Del encuentro participaron Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Se trata de dirigentes con perfiles diversos -peronistas no alineados con el kirchnerismo y líderes de fuerzas provinciales-, pero con un denominador común: en distintos momentos y votaciones legislativas actuaron como aliados circunstanciales del oficialismo libertario.
"El interior profundo se alinea detrás de una mirada federal para la Argentina", sintetizaron desde una de las provincias que participaron del Zoom. Según trascendió, los gobernadores analizaron desafíos compartidos y debatieron cómo "articular visiones" sobre el papel de sus jurisdicciones en la agenda económica y política del país. En esa línea, pusieron sobre la mesa el rol de sus representantes en Diputados y el Senado y el "aporte de los gobiernos provinciales a la gobernabilidad".
Aunque remarcaron que la iniciativa "no tiene nada que ver con cuestiones electorales", la construcción tiene una lectura inevitable en clave de poder: en un Congreso fragmentado, la coordinación entre provincias puede inclinar votaciones sensibles y fijar condiciones para acuerdos con la Casa Rosada. Dentro de la reunión, las posturas más firmes fueron las de quienes conducen proyectos provinciales -Figueroa, Weretilneck y Passalacqua-, que insistieron en que el federalismo debe ser "real y concreto" y no quedar solo en anuncios.
En cuanto a contenidos, el grupo apuntó a una agenda productiva amplia: producción agrícola, turismo, minería, desarrollo energético, ganadería y políticas impositivas. La intención, según fuentes provinciales, es construir "una línea de trabajo que parta de las realidades locales", con especial énfasis en infraestructura para el crecimiento, energía y generación de empleo.
La coordinación también mira hacia el exterior. Varios de estos gobernadores prevén participar en la Argentina Week, un evento en Nueva York del 9 al 12 de marzo orientado a atraer inversiones, especialmente en energía, minería, agroindustria y sectores estratégicos. Según confirmaron fuentes cercanas a la organización, en la reunión del lunes acordaron volver a encontrarse tras el viaje para evaluar resultados y sostener la mesa política.
El nuevo espacio aparece, además, en un contexto en el que el peronismo se reacomoda. La reciente ruptura del interbloque de Unión por la Patria en el Senado, con la salida de tres integrantes de Convicción Federal, reforzó la idea de que el distanciamiento de sectores no K se traduce en mayor margen de negociación con el Ejecutivo. En el comunicado posterior a esa escisión, los senadores subrayaron que las minorías deben participar "de forma institucional" en comisiones y debates, un mensaje que también dialoga con la estrategia de los gobernadores: ganar peso desde el Congreso sin romper formalmente con sus identidades políticas.
Por ahora, la "mesa de los siete" busca mostrarse como una coordinación de gestión y desarrollo. Pero en un año parlamentario marcado por reformas, acuerdos internacionales y tensiones con los sindicatos, el verdadero alcance del armado se medirá en lo que más vale en la política argentina: los votos.