Mientras Cuba atraviesa una crisis económica y un colapso energético sin precedentes, EEUU mantiene su presión para forzar un cambio de régimen. En este escenario, trascendió que Marco Rubio mantuvo conversaciones secretas con el nieto de Raúl Castro ¿Quiénes son los miembros del clan Castro que aún retienen el poder real en la isla?
Cuba atraviesa su peor crisis económica en décadas, mientras enfrenta un escenario de máxima presión por parte de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro y el colapso energético en la isla. Ante este panorama, el margen de maniobra del gobierno cubano es escaso, mientras el presidente Miguel Díaz-Canel evalúa sus opciones y manifiesta su disposición al diálogo, la administración Trump parece ignorar los canales oficiales de La Habana. En su lugar, Washington parece apuntar a otra esfera del poder real cubano para conducir las negociaciones: la familia Castro.
Esta semana trascendió que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo conversaciones secretas con "Raulito", nieto y escolta personal del expresidente Raúl Castro, de 94 años. Según reveló Axios, estos contactos entre Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro están omitiendo los canales oficiales del gobierno cubano, ya que Rubio y su equipo ven en el nieto de 41 años y en su entorno a una generación de cubanos más jóvenes y con mentalidad empresarial; un sector para el cual el comunismo revolucionario fracasó y que percibe un valor estratégico en el acercamiento con EEUU.
"No las llamaría negociaciones, sino más bien discusiones sobre el futuro", afirmó un funcionario de la administración Trump al medio. "Nuestra posición -la posición del gobierno de EEUU- es que el régimen debe irse. Pero cómo se verá exactamente eso depende del presidente Trump, y él aún no ha decidido. Rubio sigue en conversaciones con el nieto", aclaró.
En medio de una presión sin precedentes sobre Cuba, Donald Trump aseguró que la isla no podrá sobrevivir sin la ayuda de su aliado venezolano e instó a las autoridades a alcanzar un acuerdo con Estados Unidos. El mandatario, quien busca un cambio de régimen en La Habana, calificó a la isla como una "nación fallida". "No tienen combustible ni para que los aviones despeguen. Rubio está conversando con ellos. Deberían cerrar un acuerdo sin falta, porque existe una amenaza humanitaria real", dijo recientemente el presidente a periodistas a bordo del Air Force One.
Al ser consultado sobre si consideraría una operación como la de Venezuela si no se llega a un acuerdo, contestó que no quería hablar al respecto, pero añadió: "No creo que eso sea necesario".
Hasta ahora, La Habana se limitó a reconocer únicamente contactos de carácter técnico, negando cualquier diálogo político con EEUU. No obstante, medios estadounidenses señalaron semanas atrás que Washington mantenía conversaciones secretas en México con otro integrante de la familia Castro: Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro.
Las conversaciones con el nieto de Castro
A pesar de que Raúl Castro abandonó formalmente la presidencia en 2018 y la jefatura del Partido Comunista en 2021, su familia mantiene las riendas del poder real en la isla. El último en irrumpir en la escena diplomática fue su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Apodado en círculos políticos como "El Cangrejo", debido a una malformación en uno de sus dedos, es el hijo de Débora Castro Espín y del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas.
Como nieto favorito y antiguo jefe de seguridad de su abuelo, "Raulito" es visto por los asesores de Trump como la figura clave a cultivar, según Axios. "Es la niña de los ojos de Raúl", afirmó una fuente al medio, destacando su influencia sobre los aliados que hoy dirigen GAESA, el gigantesco conglomerado militar-empresarial que controla la economía cubana.
Fuentes cercanas al Departamento de Estado describieron las conversaciones entre Rubio y Rodríguez Castro como "sorprendentemente amistosas". Según trascendió, el diálogo evita las diatribas ideológicas del pasado para centrarse en el futuro. La conexión fue facilitada por su herencia cultural compartida y sus acentos, que funcionan como la lingua franca del sur de Florida. "Raulito podría haber salido directamente de Hialeah", añadió el informante, sugiriendo que la química entre ambos es la de "dos tipos comunes en las calles de Miami".
Mientras tanto, Rubio, hijo de migrantes cubanos y férreo crítico del sistema castrista, parece estar evitando el contacto con el gobierno de Díaz-Canel, a quien percibe como un "apparatchik" del Partido Comunista incapaz de negociar un cambio.
Los herederos de Castro en el centro de la escena
Antes de que la atención se centrara en "Raulito", los focos apuntaban a su tío, Alejandro Castro Espín, el único hijo varón de Raúl. Aunque se mantiene alejado del foco mediático, Alejandro posee un poder heredado y estratégico. Con el grado de general de brigada, actúa como el nexo fundamental entre la cúpula militar y la burocracia política.
Alejandro Castro Espín
Castro Espín no es un novato en la diplomacia secreta: fue el arquitecto que condujo las negociaciones con la administración de Barack Obama en 2015. Como antiguo coordinador del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, posee un control profundo sobre los servicios de inteligencia y contrainteligencia de la isla. Pese a no ocupar cargos visibles desde 2018, analistas internacionales lo consideran un negociador discreto con acceso directo al "poder real".
El clan Castro extiende su influencia en diversas esferas. Mariela Castro, hermana de Alejandro, ganó notoriedad como directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), desde donde impulsó la agenda LGTB+ y el matrimonio igualitario aprobado en 2022 en Cuba.
En el extremo opuesto del espectro público se encuentra su primo, Sandro Castro. El nieto de Fidel, conocido por su faceta de "influencer" y su estilo de vida ostentoso, suele ser una figura incómoda para una familia que intenta proyectar una imagen de austeridad revolucionario mientras negocia su supervivencia en las sombras.
El contexto cubano
Tras casi siete décadas de embargo estadounidense y una crónica ineficiencia interna, el régimen cubano enfrenta hoy su escenario más crítico, con la isla tambaleándose al borde de una emergencia humanitaria absoluta. El colapso se manifiesta en una red eléctrica con persistentes fallos, hospitales que restringen cirugías por falta de insumos y una escasez de alimentos y combustible que paralizó la vida cotidiana.
Esta debacle se precipitó después de la intervención estadounidense en Venezuela y la captura de Maduro. La caída del líder venezolano cortó de raíz el suministro de crudo subsidiado que sostenía a La Habana. Además, la presión aumentó nuevamente el 29 de enero, cuando Trump amenazó con sanciones al otro gran proveedor de petróleo de la isla, México.
La eficacia técnica demostrada por las fuerzas estadounidenses en Venezuela sacudió los cimientos de la inteligencia cubana. En una operación sin bajas propias, el ejército de EEUU abatió a 32 oficiales cubanos que conformaban el anillo de protección de Maduro.
Sin embargo, el desenlace político en Caracas envió un mensaje inesperado a La Habana. Al permitir que figuras del chavismo como Delcy Rodríguez permanezcan en el poder, Washington mostró que está dispuesto a pactar con rivales. "Están buscando a la próxima "Delcy" en Cuba", dijo una fuente familiarizada con las charlas a Axios.
En este contexto, se especula con un posible acuerdo con miembros de la familia Castro para transformar a Cuba en un aliado de Estados Unidos sin ejecutar un cambio de régimen total. Sin embargo, se estima que un desenlace de esta naturaleza generaría una profunda indignación en sectores como el exilio cubano de Miami.

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