La divisa mayorista acumuló una baja cercana al 3% en la semana y perforó los $1.400, en un contexto marcado por la racha compradora del Banco Central y la buena recepción de la reforma laboral en el Congreso. La tendencia refuerza el optimismo de corto plazo, pese al mal dato de inflación.
El mercado cambiario cerró la semana con señales de alivio. El dólar mayorista se vendió a $1.395, tras retroceder 0,4% en la última rueda y quebrar el umbral de los $1.400 por primera vez desde noviembre. En total, la caída semanal alcanzó el 2,6%, consolidando un escenario de menor presión sobre el tipo de cambio.
La dinámica se explica por varios factores. Por un lado, el Banco Central hilvanó 29 jornadas consecutivas de compras y ya acumula más de u$s2.000 millones en lo que va del año, fortaleciendo las reservas. Por otro, la media sanción de la reforma laboral fue interpretada como una señal de estabilidad política y económica, lo que contribuyó a sostener el "veranito cambiario".

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El retroceso del dólar se da en paralelo a un dato de inflación que sorprendió negativamente, pero que no logró alterar el clima de confianza en el mercado. La combinación de mayores liquidaciones del agro y un renovado interés por instrumentos en pesos refuerza la expectativa de continuidad en la calma cambiaria al menos en el corto plazo.
Fuente: Ámbito