Según los expertos, esto modificaría la amplitud de su traje permitiéndoles volar más tiempo en sus saltos.
La sorprendente ocurrencia tiene, no obstante, explicación científica. Cuanto más holgado sea el tejido del traje (elaborado con nailon, poliéster y licra), mayor superficie de resistencia tendrá el atleta durante el salto, esto es, más sustentación aerodinámica y, por tanto, más facilidad para volar más lejos. De este modo, si un esquiador aumenta ligeramente el espacio entre su cuerpo y el traje -el reglamento establece que debe haber una tolerancia de entre dos y cuatro centímetros-, podría ganar, según un estudio publicado el pasado octubre en la revista científica Frontiers, algo más de cinco metros en su salto.
La Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) está al tanto de ello. Tal es así, que en el arranque de cada temporada, realiza a un escáner tridimensional para medir la longitud de zancada de todos los saltadores, tomando como referencia el punto más bajo de la entrepierna. Los datos se almacenan y se utilizan después para diseñar las medidas oficiales de los trajes, por lo que, para hacer trampa, los saltadores podrían recurrir a las inyecciones de ácido hialurónico antes de dicha medición y lograr así un traje más holgado para la competición sin levantar suspicacias.
. El equipo de Guillermo Barros Schelotto confirmó la baja de un jugador que venía de convertir en la última fecha.
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Un antecedente con los trajes en el equipo noruego
Los maillots (trajes) de competición de los saltadores de esquí deben cumplir determinados estándares. Si se modifican, puede haber una sanción. Como la que recibieron tres miembros del cuerpo técnico del equipo noruego de saltos de esquí.
Fuente: Minuto Uno