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En la carrera por el írtico: las razones por las que EE. UU., China y Rusia miran la región

Desde hace mucho tiempo Rusia va ganando. Y es que no hay duda de que Moscú ha tenido una presencia dominante en la región del írtico.

Jueves, 22 de Enero de 2026
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Desde hace mucho tiempo Rusia va ganando. Y es que no hay duda de que Moscú ha tenido una presencia dominante en la región del írtico.

Controla aproximadamente la mitad de la zona económica exclusiva terrestre y marí­tima al norte del cí­rculo polar ártico. Dos tercios de los habitantes de la región ártica viven en Rusia.

Y aunque el írtico representa solo una pequeña fracción de la economí­a global "alrededor del 0,4%, según el Consejo írtico, el foro que representa a los estados árticos", Rusia controla dos tercios del PIB de la región.

El poderí­o militar de Rusia en el írtico

Rusia ha estado ampliando su presencia militar en el írtico durante décadas, invirtiendo en instalaciones nuevas y existentes en la región.

Hay 66 sitios militares y cientos de instalaciones y puestos de avanzada más de defensa dentro de la región más amplia del írtico, según la Fundación Simons, una organización canadiense sin fines de lucro que monitorea la seguridad del írtico y el desarme nuclear.

Según datos públicos y la investigación de la Fundación Simons, 30 están en Rusia y 36 en paí­ses de la OTAN con territorio ártico: 15 en Noruega (incluida una base británica), ocho en Estados Unidos, nueve en Canadá, tres en Groenlandia y uno en Islandia.

Y aunque no todas las bases son iguales (los expertos dicen que Rusia actualmente no puede igualar las capacidades militares de la OTAN), la escala de la presencia militar rusa y el ritmo al que Moscú la ha expandido en los últimos años es una preocupación importante.

El Royal United Services Institute (RUSI), un centro de estudios de defensa con sede en el Reino Unido, afirmó que Rusia ha invertido en los últimos años una cantidad considerable de dinero y esfuerzo en la modernización de su flota de submarinos de propulsión nuclear, que constituye la columna vertebral de su poder militar en el írtico.

Mientras continúa librando su guerra en Ucrania, Moscú también ha mejorado sus capacidades de radar, drones y misiles.

El panorama no siempre fue tan peligroso. Durante años tras el fin de la Guerra Frí­a, el írtico fue una de las zonas donde parecí­a que Rusia y los paí­ses occidentales podí­an realmente hacer negocios juntos.

El Consejo írtico, fundado en 1996, intentó acercar a Rusia a los otros siete paí­ses árticos y permitir una cooperación más estrecha en cuestiones como la biodiversidad, el clima y la protección de los derechos de los pueblos indí­genas.

Durante un tiempo, incluso hubo un intento de trabajar juntos en materia de seguridad, y Rusia asistió a dos reuniones de alto nivel del Foro de Jefes de Defensa del írtico antes de ser expulsada por su anexión ilegal de Crimea en 2014.

Desde entonces, la mayorí­a de las formas de cooperación se han suspendido y las relaciones entre Occidente y Moscú alcanzaron un nuevo mí­nimo posterior a la Guerra Frí­a después de que Rusia lanzó su invasión a gran escala de Ucrania en 2022.

La adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN en 2023 y 2024 ha dividido efectivamente la región del írtico en dos mitades aproximadamente iguales: una controlada por Rusia y otra por la OTAN.

Trump ha reiterado que Estados Unidos "necesita" Groenlandia por razones de seguridad nacional, señalando las ambiciones de Rusia y China en el írtico. Ha argumentado que Dinamarca, que tiene soberaní­a sobre la isla más grande del mundo, no es lo suficientemente fuerte para defenderla de las amenazas que representan ambos paí­ses.

Si bien no es un paí­s ártico, China no ha ocultado su interés en la región. El paí­s se declaró un "estado casi ártico" en 2018 y esbozó una iniciativa de "ruta de la seda polar" para el transporte marí­timo ártico.

En 2024, China y Rusia lanzaron una patrulla conjunta en el írtico, parte de una colaboración más amplia entre ambos.

Pero la seguridad no es la única razón del creciente interés en el írtico. La región se está transformando más rápido que cualquier otra zona del mundo a medida que se agrava la crisis climática, calentándose aproximadamente cuatro veces más rápido que el promedio mundial.

El hielo marino se está reduciendo a un ritmo acelerado. Pero aunque los cientí­ficos advierten que esto podrí­a tener consecuencias increí­blemente perjudiciales para el mundo natural y el sustento de las personas que dependen de él, muchos argumentan que el derretimiento del hielo marino también podrí­a generar una enorme oportunidad económica en términos de minerí­a y transporte marí­timo.

Dos rutas de navegación que eran prácticamente inviables hace apenas dos décadas ahora se están abriendo debido al dramático derretimiento del hielo, aunque investigadores y organismos de control ambiental han advertido que enviar flotas de barcos a través de este entorno prí­stino, remoto y peligroso es un desastre ecológico y humano a punto de ocurrir.

La Ruta del Mar del Norte, que recorre la costa norte de Rusia, y el Paso del Noroeste, que bordea la costa norte de América del Norte, han estado prácticamente libres de hielo durante el pico del verano desde finales de la década de 2000.

La Ruta del Mar del Norte acorta el tiempo de navegación entre Asia y Europa a alrededor de dos semanas, aproximadamente la mitad del tiempo que lleva la ruta tradicional del canal de Suez.

Si bien Rusia utilizó partes de la ví­a durante la época soviética para llegar y abastecer lugares remotos, los desafí­os que planteaba hicieron que se la descartara en gran medida como opción para el transporte marí­timo internacional.

Eso cambió a principios de la década de 2010, cuando el paso se volvió más accesible, y desde entonces el número de viajes a través de él ha aumentado de un puñado cada año a alrededor de 100.

Rusia ha intensificado el uso de la ruta desde 2022, utilizándola para transportar petróleo y gas a China después de que las sanciones la aislaran de sus anteriores clientes europeos.

De manera similar, el Paso del Noroeste también se ha vuelto más viable: el número de viajes a través de este aumentó de un par por año a principios de la década de 2000 a 41 en 2023.

Una tercera ví­a central que llevarí­a a los barcos directamente a través del Polo Norte también podrí­a ser posible en el futuro, aunque el nivel de derretimiento del hielo que serí­a necesario para esto traerí­a consecuencias alarmantes, acelerando el calentamiento del planeta, aumentando los fenómenos climáticos extremos y diezmando los valiosos ecosistemas de la zona.

En cuanto a la minerí­a, existe la posibilidad de que el deshielo exponga tierras que antes eran inexplotables. Groenlandia, en particular, podrí­a ser un foco de carbón, cobre, oro, tierras raras y zinc, según el Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia.

Sin embargo, los investigadores dicen que serí­a extremadamente difí­cil y costoso extraer los minerales de Groenlandia porque muchos de los depósitos de la isla están en áreas remotas por encima del cí­rculo polar ártico, donde hay una capa de hielo polar de una milla de espesor y reina la oscuridad durante gran parte del año.

La idea de que estos recursos pudieran extraerse fácilmente para beneficio de Estados Unidos fue calificada a CNN como "completamente loca" por Malte Humpert, fundador y miembro senior del Arctic Institute.

Si bien Trump se ha centrado recientemente en los aspectos de seguridad de Groenlandia, su exasesor de seguridad nacional Mike Waltz comentó a Fox News en 2024 que el enfoque de la administración en Groenlandia era "sobre minerales crí­ticos" y "recursos naturales".