Con la inflación de diciembre confirmada, el esquema de bandas ya permite calcular hasta dónde puede subir el dólar y cuándo podría intervenir el BCRA
El dato de inflación de diciembre, que se ubicó en 2,8% y permitió cerrar 2025 con un alza acumulada de 31,5%, no solo confirmó que el proceso de desinflación atraviesa una etapa más irregular, sino que además redefinió el margen de movimiento del dólar mayorista bajo el nuevo esquema de bandas cambiarias. Con ese número ya consolidado, el mercado empezó a recalcular hasta dónde puede subir el tipo de cambio en febrero sin que el Banco Central intervenga y cómo queda la trayectoria implícita para el resto del primer trimestre.
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El titular del organismo Daniel Vítolo dijo que ya estudian la presentación de este martes de la entidad futbolística y negó que haya autorización el cambio de la sede legal a Pilar, como dijo la entidad en un comunicado.
La modificación implementada por el Banco Central de la República Argentina -BCRA- establece que el techo de la banda cambiaria se ajusta en función de la inflación, pero con un rezago de dos meses. Esto implica que el dato de diciembre impacta de lleno en el límite superior que regirá durante febrero.
Con los números oficiales ya publicados, el techo del dólar mayorista para fines de febrero se ubicaría cerca de los $1.607. Ese nivel funciona como una barrera explícita: si la cotización oficial supera ese valor, el BCRA queda habilitado para intervenir en el mercado cambiario.
La diferencia con el esquema anterior es relevante, ya que, hasta diciembre, tanto el piso como el techo se movían a un ritmo fijo del 1% mensual, independientemente de lo que ocurriera con los precios. Ahora, el dólar queda más atado a la nominalidad de la economía, lo que introduce un ancla distinta para las expectativas, pero también una mayor sensibilidad ante desvíos inflacionarios.
Qué dice el último REM sobre el sendero del dólar
El nuevo valor de referencia para febrero se alinea con las proyecciones que surgen del Relevamiento de Expectativas de Mercado, que recopila las estimaciones de bancos y consultoras privadas. Según el REM más reciente, el consenso del mercado sigue esperando un ajuste cambiario gradual, sin saltos discretos, y con intervención oficial solo en caso de tensiones claras contra el techo de la banda.
Bajo ese escenario, si las estimaciones de inflación para enero y febrero se cumplen, en marzo el límite superior del dólar mayorista podría escalar hacia la zona de los $1.639. La clave es que ese sendero ya no depende de decisiones discrecionales, sino de una fórmula conocida, lo que permite anticipar con mayor precisión el rango de acción del BCRA.
De cumplirse a rajatabla las estimaciones del REM, el precio máximo que alcanzaría el dólar en los próximos meses sería:
enero: 1.565
febrero: $1.607
marzo: $1.639
abril: $1.670
mayo: $1.699
junio: $1.726
julio: $1.754
agosto: $ 1.780
Inflación más firme y bandas más altas
El trasfondo inflacionario no es menor, dado que el 2,8% de diciembre se ubicó por encima del consenso del mercado y marcó el cuarto mes consecutivo de aceleración, con una inflación núcleo que trepó al 3%, impulsada principalmente por alimentos, en especial carnes. Este dato refuerza una lectura compartida en la City, en donde, el proceso de desinflación continúa, pero de forma no lineal.
Desde la óptica cambiaria, esto implica que las bandas tenderán a ajustarse a un ritmo algo más exigente que el que el mercado proyectaba meses atrás. En otras palabras, cada sorpresa inflacionaria al alza se traduce, con rezago, en un techo cambiario más alto, lo que amplía el margen de flotación del dólar oficial.
En paralelo, el esquema de bandas se complementa con un programa activo de compras de divisas por parte del BCRA en el Mercado Libre de Cambios. Desde comienzos de enero, la autoridad monetaria viene acumulando dólares de manera sostenida, con el doble objetivo de recomponer reservas y reforzar la credibilidad del nuevo régimen cambiario.
El Banco Central intervendrá si el dólar mayorista supera el techo, pero también puede hacerlo aun cuando el tipo de cambio se mantenga dentro de la banda, si considera que la dinámica del mercado lo amerita. Esta flexibilidad operativa es clave para sostener el esquema en un contexto donde la inflación todavía no termina de consolidar una tendencia descendente.
Qué mira la City hacia adelante
Con el nuevo techo ya definido para febrero, la atención del mercado se traslada a dos variables centrales. Por un lado, la inflación de enero, que las consultoras proyectan nuevamente por encima del 2%, aunque con algunos riesgos a la baja si se modera el frente de alimentos. Por otro, la reacción del dólar mayorista frente a un rango que se amplía de manera gradual pero persistente.
El consenso que refleja el REM es que, mientras el tipo de cambio se mantenga por debajo de los $1.607 en febrero, no habrá cambios en la estrategia oficial. Sin embargo, cualquier desvío inflacionario relevante podría volver a recalibrar expectativas y empujar, más temprano que tarde, un nuevo ajuste del techo de la banda.
En ese marco, el esquema de bandas cambiarias empieza a mostrar su verdadera naturaleza. Más que un ancla rígida, funciona como un corredor dinámico, donde inflación, dólar y reservas quedan estrechamente vinculados.
Fuente: Iprofesional