Organismos de derechos humanos denunciaron la violenta respuesta del régimen iraní a las protestas contra el ayatolá Alí Khamenei.
La crisis continúa en Irán donde se estima que al menos 2.000 personas murieron y más de 16.000 fueron detenidas desde el inicio de las protestas contra el liderazgo del ayatolá Alí Khamenei. Organismos de derechos humanos denunciaron la violenta respuesta del régimen iraní a las movilizaciones.
Los estremecedores datos fueron aportados por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, una organización con sede en Estados Unidos que monitorea la situación interna iraní a partir de reportes locales y testimonios directos.

El tipo de cambio oficial anotó la mayor baja diaria del año, mientras que el mercado siguió atento al delicado equilibrio entre acumulación de reservas, absorción de pesos y volatilidad de las tasas.
Según ese relevamiento, la mayoría de las víctimas fatales fueron manifestantes. Del total de fallecidos, 1.850 participaban de las protestas, mientras que 135 eran simpatizantes del gobierno. Además, se confirmó la muerte de nueve menores y de otros nueve civiles que, de acuerdo con el informe, no estaban involucrados en las movilizaciones.
Desde la propia organización advirtieron que el número de víctimas podría ser incluso mayor, debido a las dificultades para acceder a información completa en medio de la censura y las restricciones impuestas por el Estado.
Las manifestaciones en Irán comenzaron a fines de diciembre, impulsadas inicialmente por el malestar social frente a la crisis económica. Con el correr de los días, las protestas se dirigieron particularmente hacia el líder supremo, el ayatolá Alí Khamenei, de 86 años.