Emblema e ídolo en el "Ciclón", este exjugador se formó en las divisiones inferiores de Estudiantes de La Plata.
El San Lorenzo de 2002 dejó una huella imborrable en la memoria de sus hinchas. Bajo la dirección de Manuel Pellegrini, aquel equipo logró cortar años de sequía al alzarse con la Copa Mercosur. Entre sus protagonistas, Diego "Coco" Capria fue uno de los grandes referentes del plantel de Boedo y del fútbol argentino.
Tras colgar los botines, Capria, que se formó en las divisiones inferiores de Estudiantes de La Plata, se metió de lleno en el negocio familiardel frigorífico, donde hoy se dedica al faenado de lechones, ovejas y corderos.
"Coco" Capria comenzó su trayectoria en Estudiantes de La Plata, donde hizo su debut profesional a principios de los años noventa. A mediados de esa década, dio el salto a Racing Club, dirigido en ese momento por Gustavo Costas.
En el año 2000 se animó a probar suerte en el extranjero al sumarse al Atlético Mineiro de Brasil, aunque su estadía fue breve y regresó a Argentina para sumarse a San Lorenzo bajo la conducción de Pellegrini.
Tras un exitoso paso por Boedo, Capria volvió a emigrar al exterior, en este caso al Querétaro de México, aunque su paso fue corto y decidió emprender su vuelta al ámbito local.
Su primer salto a Europa fue en 2005, cuando arribo al FC Zúrich de Suiza, equipo con el que logró consagrarse campeón de la Copa local en su primer año. Luego de una carrera maratónica y consagrada, decidió poner fin a su carrera profesional.
En 2006, Capria decidió colgar los botines y dedicarse al negocio familiar, el frigorífico San Antonio. Esta nueva etapa en su vida le permitió ganar serenidad y estar cerca de sus seres queridos, tras una carrera que lo llevó a las diferentes latitudes del mundo.

Frente a la ley bonaerense que exige la formación obligatoria en autismo, la DGE sostiene un modelo de capacitación permanente y remunerada.