Las ventas de vino crecieron 6,6% en 2025 según la consultora Scentia. Más volumen, fuertes subas de precios y un consumo que migra a canales de cercanía.
El mercado interno del vino en la Argentina cerró 2025 con una señal que, sin ser concluyente, resulta significativa para una actividad que viene de más de una década de retrocesos en el consumo per cápita: las ventas crecieron 6,6% en volumen respecto de 2024, según los datos relevados por la consultora Scentia para el Observatorio Vitivinícola Argentino de la Coviar.
El informe de la consultora Scentia asegura que se observa una recuperación en litros comercializados que convive con un fuerte aumento de precios y con profundas diferencias según el canal de venta.
El informe de la consultora Scentia asegura que se observa una recuperación en litros comercializados que convive con un fuerte aumento de precios y con profundas diferencias según el canal de venta.
Durante todo el año, las ventas de vino fraccionado en el canal comercial relevado por Scentia alcanzaron los 337,02 millones de litros, frente a los 316,24 millones de 2024. El incremento en cantidades se dio en un contexto de fuerte ajuste nominal: el precio promedio por litro pasó de 3.581 pesos a 4.881 pesos, lo que implica una suba del 36,3% interanual. La combinación de ambos factores, más volumen y mayor precio, explica un crecimiento significativo en la facturación del sector, aunque plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del proceso.
Una aclaración metodológica resulta clave para interpretar los datos. Las ventas al consumidor que releva Scentia no equivalen a los despachos totales de vino al mercado interno que informa mes a mes el INV.
El estudio se concentra en compras efectivas en supermercados, mayoristas, autoservicios, almacenes, drugstores y kioscos, con una cobertura estimada del 40% del volumen total. Quedan fuera de ese universo el canal HORECA (hoteles, bares y restaurantes), el denominado canal de botella abierta y el comercio electrónico específico de bodegas. Los despachos totales, en cambio, son medidos mensualmente por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, y pueden mostrar comportamientos distintos, ya que miden el vino que sale de las bodegas hacia los canales comercializadores.
Aun con esa limitación, la información permite trazar tendencias claras. Una de ellas es la creciente fragmentación del consumo según el canal. En 2025, las ventas de vino en supermercados, mayoristas y autoservicios cayeron 2% en volumen, y los precios promedio en esos puntos de venta aumentaron alrededor de 30%. En contraste, el canal de kioscos y almacenes mostró un crecimiento del 17% en volumen, incluso con incrementos de precios superiores, cercanos al 40% interanual.
Este desplazamiento no es un fenómeno aislado del vino, sino parte de una reconfiguración más amplia del consumo masivo. En el conjunto de las bebidas con alcohol (categoría que incluye vino, cerveza, sidras, destilados y aperitivos) el año cerró con un aumento de 2,3% en volumen. Sin embargo, ese resultado agregado esconde fuertes caídas en los canales tradicionales y expansiones marcadas en los formatos de cercanía y en el comercio electrónico.
Los supermercados y autoservicios registraron en 2025 una contracción del 8,9% en las ventas de bebidas alcohólicas. En las grandes cadenas, la caída alcanzó el 15%, mientras que en los supermercados independientes fue más moderada, del 2,3%. Los mayoristas también cerraron el año en negativo, con un retroceso acumulado del 1,8%.
Frente a ese escenario, el canal digital emergió como uno de los grandes ganadores: las ventas en volumen crecieron 15,3% en el año, con un salto del 40,3% solo en diciembre
La comparación con la cerveza, principal competidora del vino en términos de volumen, aporta más elementos. En 2025 se comercializaron 952,96 millones de litros de cerveza, prácticamente el mismo nivel que en 2024, con una variación positiva marginal del 0,3%. La diferencia estuvo en los precios: el valor promedio por litro pasó de 2.201 a 3.444 pesos, lo que implica una suba del 56,5%, sensiblemente mayor a la del vino. Esa mayor presión de precios podría explicar, en parte, la estabilidad del volumen cervecero frente al crecimiento observado en el segmento vitivinícola.
Desde una perspectiva más amplia, el consumo masivo en la Argentina cerró 2025 con un crecimiento del 2% en volumen respecto del año anterior. Dentro de ese total, el rubro Perecederos lideró la expansión con un aumento acumulado del 6,2%, seguido por Alimentos, con 4,5%. Las Bebidas con Alcohol crecieron por debajo del promedio, mientras que las Bebidas Sin Alcohol registraron una caída del 2,1%. En diciembre, sin embargo, las bebidas alcohólicas fueron el rubro de mejor desempeño interanual, con una suba del 6,8%.
El desempeño del vino en este contexto sugiere una recuperación parcial, apoyada menos en los grandes formatos de compra y más en los canales de cercanía, donde pesan la compra por ocasión, la menor planificación y una mayor tolerancia a precios altos por unidad. Para la industria vitivinícola, el desafío será consolidar este repunte sin depender exclusivamente de aumentos de precios y adaptarse a un mapa comercial cada vez más fragmentado, donde el crecimiento no pasa necesariamente por las góndolas tradicionales, sino por nuevos hábitos de compra y consumo.

En el escrito sostiene que, en situaciones excepcionales, "se debe considerar el principio de solidaridad familiar y el interés superior del niño". Las afectadas son dos niñas.