El cupo de importación libre de aranceles y el bajo costo de mantenimiento dispararon la demanda de vehículos electrificados. En modelos enchufables, el menor gasto en nafta puede generar un alivio anual superior a los dos millones de pesos.
El mercado automotor argentino experimenta una rápida transformación impulsada por la masificación de los vehículos híbridos y eléctricos, cuya demanda se disparó a partir del cupo de 50.000 unidades con exención arancelaria y un costo de mantenimiento sustancialmente menor frente a los motores tradicionales. El fenómeno comenzó a descolocar a las terminales convencionales, en un contexto donde el 50% de las ventas de modelos masivos como el Toyota Corolla Cross, el Yaris Cross o la Ford Territory ya corresponden a configuraciones con algún grado de electrificación.
La contracara de este auge se refleja en los modelos que carecen de estas mecánicas: mientras propuestas electrificadas lideran con holgura sus categorías -Territory promedia 1.730 patentamientos mensuales y Corolla Cross alcanza los 940-, recientes lanzamientos con propulsores puramente térmicos quedaron rezagados en torno a las 280 unidades al mes. Las planillas oficiales de agosto marcaron una profunda divergencia sectorial, con caídas de hasta el 39% en patentamientos de modelos nafteros tradicionales como Fiat Argo, Cronos, Volkswagen Taos, Nivus y Peugeot 2008.
El principal catalizador de esta tendencia radica en la sensible brecha del costo operativo por kilómetro recorrido. Un comparador de energía desarrollado por la firma BYD, tomando como parámetro un rodaje anual de 25.000 kilómetros (unos 2.000 al mes) y la nafta súper a $2.050 en el AMBA, expuso diferencias sustanciales entre el consumo de combustible fósil y la carga con tarifas eléctricas:
Híbrido enchufable (uso mixto 50/50): con la mitad del recorrido en modo eléctrico y la otra mitad a nafta, el gasto total anual asciende a $1.683.883 frente a los $3.484.498 de un modelo térmico similar, generando un ahorro anual de $1.800.615.
Híbrido enchufable con predominio urbano (70% eléctrico / 30% nafta): la erogación combinada desciende a $1.434.927 anuales, ampliando el margen de ahorro para el usuario a $2.049.570 en doce meses.
Vehículo 100% eléctrico: el desembolso operativo anual se sitúa en $659.390 frente a los $3.331.672 de un vehículo de combustión equivalente, lo que representa una economía de $2.672.281 al año.
Frente a la celeridad del cambio de hábito de los conductores locales, las automotrices aceleran los plazos de homologación e ingeniería para incorporar variantes microhíbridas, híbridas puras e híbridas enchufables en su oferta de producción o importación. La ecuación económica, apalancada en tarifas domiciliarias de recarga convenientes frente al valor del surtidor, consolida a la electrificación como la variable determinante al momento de definir la compra de un cero kilómetro en el país.