Simple, económico y extremadamente versátil, llegó al país a comienzos de la década del 60
El Renault 4 fue uno de esos autos que trascendieron su función original para convertirse en parte del paisaje cotidiano argentino. Simple, económico y extremadamente versátil, llegó al país a comienzos de la década del 60 y permaneció casi 25 años en producción nacional, dejando detrás miles de unidades y varias curiosidades que todavía llaman la atención.
El modelo había sido presentado en Europa en 1961 como una respuesta de Renault a una nueva necesidad: fabricar un vehículo barato, práctico y capaz de adaptarse tanto a la ciudad como a caminos rurales. Apenas dos años después comenzó su historia argentina.
El 26 de septiembre de 1963, Industrias Kaiser Argentina (IKA) inició la fabricación del Renault 4 en la planta de Santa Isabel, Córdoba. Se convirtió así en el segundo automóvil de Renault producido en esas instalaciones. Su lanzamiento comercial en el país se realizó el 7 de noviembre de ese año.
Las primeras unidades nacionales no eran exactamente iguales a las que circulaban por Europa. El modelo fabricado en Córdoba utilizaba un motor Ventoux de 845 cm³, el mismo impulsor empleado por los Renault Dauphine argentinos, combinado inicialmente con una caja de tres velocidades.
Otro detalle que hoy resulta llamativo estaba dentro del habitáculo: las primeras versiones tenían asientos de lona con una estructura similar a una reposera, una solución extremadamente sencilla que acompañaba la filosofía económica y funcional del vehículo.
Renault quería demostrar que su nuevo modelo no estaba pensado únicamente para recorrer calles pavimentadas.
Por eso, cuando fue presentado ante la prensa especializada argentina en noviembre de 1963, la prueba se realizó en el predio El Mangrullo, en Ezeiza, sobre un circuito que combinaba asfalto, caminos de tierra y barro. La intención era exhibir una de las grandes virtudes que terminaría caracterizando al R4: su capacidad para desenvolverse en terrenos muy diferentes.
Entre las perlitas de ingeniería del Renault 4 aparece una característica difícil de imaginar en un automóvil actual.
Debido al diseño de su suspensión trasera mediante barras de torsión, la distancia entre los ejes no era idéntica de un lado y del otro del auto. El lateral derecho tenía alrededor de 48 milímetros más de distancia entre ejes que el izquierdo.
Hoy abrir un gran portón y rebatir los asientos para transformar un auto de pasajeros en un vehículo con mayor capacidad de carga parece absolutamente normal.
El Renault 4 fue uno de los modelos que popularizaron esa configuración y, en el mercado argentino, marcó un antecedente al incorporar un portón trasero de apertura integral combinado con cinco puertas, una solución que aumentaba notablemente su versatilidad.
Esa característica ayudó a que fuera utilizado como auto familiar, vehículo de trabajo y hasta pequeño utilitario.
La familia también tuvo una versión destinada específicamente al trabajo: la Renault 4 Fourgonette, un pequeño furgón basado en el modelo convencional.
En Argentina quedó inmortalizada popularmente como la "Renoleta", una variante capaz de transportar aproximadamente 300 kilos de carga y que durante años fue habitual en comercios y pequeños emprendimientos.
Casi un cuarto de siglo fabricándose en Córdoba
El Renault 4 fue evolucionando durante su extensa vida comercial. Recibió modificaciones estéticas, motores más grandes y mejoras en su interior, pero conservó prácticamente intacta la fórmula que lo había convertido en exitoso: mecánica sencilla, buen espacio y bajo costo de utilización.
Hacia fines de 1984, las unidades argentinas incorporaron un motor 1.1 de 51 CV, además de cambios en el tablero y la consola.
Finalmente, el 29 de diciembre de 1987 salió de Santa Isabel el último Renault 4 fabricado en Argentina.
Durante casi 25 años de producción nacional se construyeron 157.315 unidades, según los registros difundidos por Renault al celebrar los 60 años del inicio de su fabricación en el país.
Su historia argentina había terminado, pero no su presencia en las calles. Décadas después, el Renault 4 sigue apareciendo en encuentros de clásicos y clubes de propietarios, convertido en uno de esos autos cuya importancia no estuvo en la potencia ni en el lujo, sino en haber sido durante años el compañero sencillo y resistente de miles de familias argentinas.