El gigante alemán deja de ser socio de Rimac y pasa, en los hechos, a competir directamente con la firma croata
El tablero de la industria automotriz global volvió a sacudirse con fuerza. Tras el impacto del Beijing Auto Show 2026, donde se presentaron cerca de 1.500 vehículos, el foco ahora se trasladó al Grupo Volkswagen, que tomó una decisión estratégica tan sorpresiva como significativa: poner fin a su histórica relación con Bugatti.
A través de Porsche, el grupo confirmó la venta del 45% de Bugatti a los fondos HOF Capital y BlueFive Capital. La operación también incluyó la cesión del 20,6% que Volkswagen mantenía en Rimac, marcando un giro profundo en el mapa de alianzas del sector.
Con este movimiento, el gigante alemán deja de ser socio de Rimac y pasa, en los hechos, a competir directamente con la firma croata en uno de los terrenos más disputados de la industria: la electrificación de alto rendimiento.
Tras conocerse la noticia, el CEO de Rimac, Mate Rimac, destacó el rol clave que tuvo Porsche en la creación del proyecto conjunto Bugatti Rimac. "Les estamos muy agradecidos por el papel que tuvieron en la constitución de Bugatti Rimac. Con las bases sólidas que su apoyo nos ha proporcionado, ahora tenemos una estructura que nos permitirá ejecutar nuestra visión a largo plazo todavía más rápido", afirmó.
La compañía inicia así una nueva etapa junto a sus socios financieros, con el objetivo de acelerar su desarrollo tecnológico y consolidarse en el segmento de los hiperdeportivos eléctricos.
Puertas adentro de Volkswagen, la decisión tiene un trasfondo claro: fortalecer la situación financiera de Porsche. Aunque no se reveló el monto de la operación, se estima que representa un ingreso significativo que permitirá inyectar liquidez en la marca de Stuttgart, que viene mostrando resultados en descenso. Parte de ese escenario se explica por una estrategia de electrificación demasiado ambiciosa que no encontró la respuesta esperada del mercado.
En este contexto, Porsche ya trabaja en un reposicionamiento que devolverá protagonismo a los deportivos con motores de combustión, marcando un cambio de rumbo dentro de la compañía.
El movimiento también pone punto final a una relación de más de dos décadas. Todo comenzó en 1998, cuando Volkswagen adquirió Bugatti y dio inicio a una nueva era para la histórica marca francesa. Apenas tres años después, el mundo automotor quedaba impactado con la llegada del Bugatti Veyron, un modelo revolucionario con motor W16 de 1.000 caballos de fuerza que redefinió los límites de la velocidad y la ingeniería.
Desde entonces, Bugatti se consolidó como una referencia absoluta en el universo de los hiperdeportivos, con modelos extremos tanto en prestaciones como en exclusividad. Hoy, ese legado entra en una nueva fase, en un escenario donde las alianzas cambian tan rápido como la tecnología que las impulsa.