Analistas Por Luciana Godoy

Si esto no es casta, ¿Qué es?

El gobernador Alfredo Cornejo firmó los decretos que autorizan la creación y cobertura de cargos jerárquicos para dos dirigentes del radicalismo mendocino. Uno de ellos se había quedado sin trabajo en abril. 

Miercoles, 8 de Julio de 2026

Hay una frase que atraviesa a todos los gobiernos, sin importar el color político: "Nadie quiere dejar la teta del Estado". Cambian los nombres, cambian los discursos y cambian las promesas de campaña, pero hay algo que parece mantenerse intacto: la política siempre encuentra la forma de hacerle lugar a los suyos.

Javier Milei bautizó a ese fenómeno como "la casta", un término con el que señala a los dirigentes que, según su visión, hicieron del Estado un espacio para conservar cargos y privilegios. 

Uno de ellos ocurrió este miércoles, cuando se anunciaron la creación de cargos jerárquicos para dos dirigentes radicales. Carlos Sala, histórico referente de la UCR en Luján de Cuyo, fue designado como asesor de la Gobernación con funciones de director de Relaciones Municipales. Giuliana Díaz, ex diputada provincial, asumió como asesora de Gabinete en la Subsecretaría de Deportes. Su nombre no pasó inadvertido: en 2024 quedó envuelta en una polémica tras pedir licencia en la Legislatura por "motivos personales" mientras compartía en redes sociales imágenes de sus vacaciones en la playa.

Los nombramientos no solo implicaron nuevas partidas presupuestarias, sino también excepciones a las restricciones vigentes para incorporar personal a la Administración Pública.En el caso de Sala, el decreto prevé una asignación superior a los 59 millones de pesos.

Y acá no está en discusión la idoneidad de los designados. El punto es otro: ¿eran imprescindibles estos cargos?

Porque mientras el Gobierno provincial insiste en que no hay recursos para atender otras demandas que afectan a miles de mendocinos, sí aparecen fondos cuando se trata de ampliar la estructura política.

Ese es el verdadero debate. No los nombres propios, sino las prioridades.

Si el argumento permanente es que los recursos son escasos y que el Estado debe ser más eficiente, la primera señal de austeridad debería darla la propia política. Crear nuevos cargos mediante excepciones administrativas transmite exactamente el mensaje contrario.

Al final, la discusión ya no pasa por quién gobierna. Pasa por una práctica que parece repetirse administración tras administración: cuando el ajuste llega, rara vez empieza por la dirigencia política. Y mientras eso siga ocurriendo, aquella vieja frase seguirá encontrando motivos para mantenerse vigente.


Imagen de portada realizada con inteligencia artificial.