Analistas Editorial por Mateo Coria 

La economía argentina entre el optimismo, los rumores y el "ya falta poco"

Domingo, 21 de Junio de 2026

Por Mateo Coria

Si uno junta una sobremesa imaginaria entre Luis Varela, Salvador Di Stefano, Gustavo Ber, Claudio Zuchovicki y los economistas que recorren los canales de televisión, la conclusión sería bastante curiosa: Argentina parece estar atravesando una etapa donde las malas noticias dejaron de ser catástrofes y las buenas noticias todavía no terminan de convertirse en prosperidad.

En la City porteña circula un comentario repetido: "El Gobierno ya ganó la batalla contra la inflación, ahora le falta ganar la batalla de la actividad". Dicho de otra forma, el paciente salió de terapia intensiva, pero todavía no volvió a correr una maratón.

Los bancos, que hace un año hablaban exclusivamente del dólar, ahora dedican más tiempo a discutir créditos hipotecarios, bonos y acciones. Es un cambio cultural importante. El dólar sigue siendo protagonista, porque en Argentina siempre tiene contrato vitalicio, pero ya no es el único actor del escenario.

Los empresarios, mientras tanto, protagonizan una situación bastante argentina: muchos dicen que las ventas están flojas, pero al mismo tiempo preguntan por oportunidades de inversión. Traducido al lenguaje empresarial local: "me quejo, luego invierto".

En los pasillos financieros aparece otro chisme recurrente. Algunos fondos internacionales que hace dos años no querían escuchar la palabra Argentina, hoy vuelven a pedir reuniones. Nadie promete amor eterno, pero al menos ya contestan los mensajes.

El campo observa con atención. La cosecha aporta dólares, pero los productores siguen esperando señales de largo plazo. El comentario habitual en el interior es que la confianza llegó a la tranquera, pero todavía no entró completamente al galpón.

En Mendoza, Córdoba, Rosario y otras regiones productivas se escucha una frase parecida: "si esto aguanta dos o tres años más, cambia el partido" para invertir y del que gobierna Nadie sabe si ocurrirá exactamente así, pero es una señal de que el debate ya no gira exclusivamente alrededor de la próxima crisis.

Por supuesto, no faltan los escépticos. Son los mismos que recuerdan que Argentina tiene una habilidad casi artística para complicar procesos que parecían encaminados. Su argumento es simple: todavía hay presión tributaria elevada, costos altos y una economía que no termina de despegar para todos los sectores.

La gran incógnita del segundo semestre es si la estabilidad financiera podrá transformarse en crecimiento económico visible. Porque una cosa es que bajen los líos y otra muy distinta es que la gente sienta que vive mejor.

Mientras tanto, la sensación general podría resumirse así: la economía argentina dejó atrás el capítulo del miedo permanente y entró en el capítulo de las expectativas. Y en Argentina, como todos sabemos, las expectativas suelen ser tan importantes como los números.

La pregunta que circula en cafés, oficinas y mercados ya no es si viene una crisis mañana. La pregunta es mucho más interesante: ¿estamos ante el comienzo de una recuperación duradera o simplemente frente a otro de esos prólogos que tan bien conoce la historia económica argentina?

Por ahora, nadie tiene la respuesta definitiva. Pero, para una economía acostumbrada a vivir al borde del abismo, el simple hecho de estar discutiendo crecimiento en lugar de supervivencia ya representa una novedad bastante importante.

Los números detrás de los rumores

Si uno tuviera que resumir la economía argentina de hoy en una frase bien de City, sería algo así: "los balances mejoran más rápido que los estados de ánimo".

Para entender dónde estamos, vale mirar algunos indicadores simples:

IndicadorSituación actual

  • Inflación mensual2,1% en mayo
  • Inflación acumulada 202614,7%
  • Inflación interanual33,2%
  • Resultado fiscalSuperávit en mayo
  • Balanza comercialSuperávit de USD 3.500 millones en mayo
  • DólarRelativamente estable dentro del nuevo esquema cambiario
  • Actividad económicaRecuperación desigual según sectores
  • IndustriaTodavía muestra debilidad en varios rubros
  • Crédito hipotecarioEn expansión respecto de años anteriores

La gran noticia que entusiasma al mercado es que la inflación sigue bajando. El IPC de mayo fue del 2,1%, acumulando 14,7% en el año y 33,2% interanual, niveles muy inferiores a los que Argentina supo sufrir en los últimos años. 

Por otro lado, el Gobierno sigue mostrando una de sus principales banderas: el equilibrio fiscal. En mayo se registró nuevamente superávit primario, algo que los economistas ortodoxos consideran la piedra fundamental para sostener cualquier programa económico serio. 

También aparecen buenas noticias desde el frente externo. La balanza comercial dejó un superávit de USD 3.500 millones en mayo, impulsado por energía, agroexportaciones y un nivel de importaciones todavía moderado. 

Ahora bien, no todo es color de rosas.

Los empresarios siguen comentando que la actividad no termina de arrancar con la velocidad esperada. Algunos sectores industriales continúan mostrando caídas y el consumo masivo no despega. 

Ahí aparece el gran debate que hoy domina los almuerzos financieros:

¿La estabilidad llegó antes que el crecimiento?

Los optimistas, al estilo Luis Varela o muchos operadores de mercado, creen que sí. Argumentan que primero se ordenan las cuentas, luego llegan las inversiones y finalmente aparece el crecimiento.

Los escépticos responden que la economía real necesita más velocidad porque los salarios, el consumo y las ventas todavía no muestran la misma velocidad que exhiben algunos activos financieros.

El termómetro de la City

Lo que entusiasma:

  • Inflación en descenso.
  • Superávit fiscal.
  • Superávit comercial.
  • Regreso gradual del crédito.
  • Mayor interés de inversores extranjeros. 

Lo que preocupa:

  • Actividad industrial débil.
  • Consumo todavía irregular.
  • Morosidad creciente en algunos segmentos.
  • Riesgo político de cara a futuras elecciones. 

Conclusión

La economía argentina de 2026 se parece a un paciente que ya salió de terapia intensiva y empezó rehabilitación. Los médicos muestran análisis cada vez mejores, pero el paciente todavía no volvió a correr.

La City festeja los números. La calle espera sentirlos.

Y entre ambas miradas se juega la verdadera historia económica de los próximos meses. Porque en Argentina, más importante que bajar la inflación, suele ser lograr que la gente vuelva a creer que el futuro puede ser un poco mejor que el presente. 

¿Qué puede pasar en los próximos meses? El consenso de los expertos

Si uno escucha a José Del Rio, Luis Varela, Salvador Di Stefano y a los principales desarrolladores inmobiliarios, aparece una idea bastante clara:

Lo peor probablemente ya pasó, pero lo mejor todavía no llegó.

  • Comercio: una recuperación lenta y selectiva

El comercio será probablemente el primer sector en mostrar mejoras. La baja de la inflación permite cierta recomposición del salario real y genera más previsibilidad para comprar. Sin embargo, nadie espera un boom de consumo.

La opinión dominante es que crecerán más rápido los sectores vinculados a bienes durables, electrodomésticos, autos, turismo y equipamiento para el hogar, mientras que el consumo masivo seguirá avanzando lentamente. La sensación es que el argentino vuelve a gastar, pero todavía mira dos veces el precio antes de sacar la billetera. 

  • Industria: sigue siendo la gran preocupación

La industria continúa siendo el sector más golpeado. Varias ramas manufactureras muestran dificultades para recuperar volumen y competir con importaciones. Incluso la propia UIA sigue mostrando datos de actividad débiles durante 2026. 

Los economistas creen que la recuperación industrial será más lenta que la financiera. Habrá ganadores y perdedores:

  • Energía y minería seguirán creciendo.
  • Agroindustria tendrá buenos números.
  • Economía del conocimiento continuará expandiéndose.
  • Industria tradicional y pymes manufactureras enfrentarán un camino más difícil. 
  • Construcción: el gigante dormido

Aquí aparece uno de los debates más interesantes.

La construcción sigue atrasada respecto de otros sectores. Los desarrolladores sostienen que los costos de construcción siguen muy altos y que la rentabilidad de muchos proyectos continúa siendo baja. 

Sin embargo, casi todos los especialistas coinciden en algo: si el crédito hipotecario logra estabilizarse, la construcción podría ser la gran sorpresa de 2027.

Hoy el problema es que los créditos existen, pero todavía no tienen el volumen suficiente para provocar una explosión de demanda. Además, las tasas y las condiciones se han endurecido respecto al auge inicial de 2025. 

¿Van a volver a invertir los argentinos?

La respuesta más repetida en la City es: sí, pero gradualmente.

Durante años el argentino invirtió exclusivamente en dólares billete. Hoy aparecen alternativas que estaban prácticamente desaparecidas:

  • Bonos.
  • Acciones.
  • Fondos comunes.
  • Desarrollos inmobiliarios.
  • Créditos hipotecarios.

No se trata todavía de una fiebre inversora, pero sí de un cambio cultural importante. Y considero que el que mas, camino tiene para recorrer de todos estos, es el Real Estate.

Como suele decirse en los mercados: "Cuando la inflación baja, la gente deja de correr detrás del dólar y empieza a buscar rentabilidad."

El gran interrogante: ¿subirán finalmente las propiedades? Este es probablemente el tema más discutido en almuerzos inmobiliarios.

La mayoría de los brokers importantes sostienen que las propiedades están atrasadas respecto del costo de reposición y del costo de construcción. José Del Rio reunió recientemente a referentes del sector que coincidieron en que el mercado atraviesa una recuperación y que los valores aún tienen un recorrido alcista importante. 

Pero existe una advertencia.

Argentina lleva más de una década escuchando que "las propiedades están baratas" y muchas veces esa suba nunca llegó.

¿Por qué ahora podría ser diferente?

Porque se están dando cuatro condiciones que antes no convivían:

  • Inflación en baja.
  • Crédito hipotecario nuevamente disponible.
  • Recuperación gradual de salarios.
  • Menor incertidumbre macroeconómica. 

Aparecen compradores externos, ya sea Argentinos que viven en el exterior y vuelven a mirar al Pais en virtud que ven a las propiedades muy baratas con respectos a los lugares donde habitan y extranjeros que ven lo mismo.

El escenario más probable para los próximos 12 meses no parece ser una explosión económica ni una nueva crisis.

Parece algo mucho más aburrido y, justamente por eso, más saludable:

Comercio creciendo lentamente.

Construcción recuperándose de manera gradual con aumentos de precio.

Industria avanzando más despacio.

Más argentinos invirtiendo.

Propiedades subiendo en forma sostenida, especialmente en zonas premium y desarrollos de calidad.

En otras palabras, el mercado no espera un "boom". Espera algo que Argentina no ve hace mucho tiempo: normalidad.

Y quizás ese sea el verdadero cambio de época. Durante años la pregunta era cuánto iba a subir el dólar la semana siguiente. Hoy la discusión empieza a ser cuánto puede valer una propiedad dentro de dos años. Esa diferencia, aunque parezca pequeña, dice mucho sobre el momento que está viviendo la economía argentina.