La apurada tregua de 60 días firmada por Trump con Irán cambió todo. El petróleo se hundió a valores que había casi antes de la guerra.
El reiterado anuncio de Donald Trump, esta vez ratificado por Irán, pero con cláusulas confusas que deberán dilucidarse antes de que el viernes se firme un memorándum del fin de la Guerra, provocó cambios importantes en los mercados de hoy.
Sin dudas, con Trump anunciando casi a los gritos que el estrecho de Ormuz ya está abierto, el precio del petróleo se derrumbó otro 6%, ya cae 20 dólares en 3 semanas, 44 dólares desde el pico de la guerra, y ya se va acercando a los precios que había antes del conflicto, con la variante WTI a US$ 76,58 y el Brent a US$ 79,50.
Esta descompresión tuvo una secuela inmediata en algunos precios vinculados a la energía, entre ellos los fertilizantes y hubo gran alboroto con los precios de los granos, que estuvieron mixtos en Chicago, pero en baja en Rosario. Al tiempo que todos los metales siguieron sostenidos y las criptomonedas frenaron su repunte.
Por supuesto, toda esta foto obtenida con las materias primas este martes corre el riesgo de cambiar pronto, por varios motivos. El primero y más importante es que la mayor parte de los analistas internacionales, incluida la editorial del New York Times, terminaron diciendo que "Trump perdió la guerra", y que esto tendrá impacto de mediano y largo plazo para EE.UU.
En términos sintéticos, lo que se dice es que Trump anunció que Ormuz queda abierto, que es algo que había hasta fines de febrero, en tanto que el presidente norteamericano fracasó en su intento por terminar con el régimen iraní, tampoco consiguió quitarle el uranio enriquecido ni frenar su intención por convertirse en un país con armas nucleares.
Y, además, Irán logró avanzar en dos fichas claves para la estrategia de Teherán: cobrará un peaje a los barcos que pasen por Ormuz y obliga a Israel a retirarse de sus ataques a El Líbano, circunstancia que por el momento está en una nebulosa, ya que el régimen quiere que Netanyahu abandone la zona que era controlada por Hezbolá, cerca de la frontera israelí.
Pero, más allá de eso, Trump logró poder hacer un anuncio, salir de un conflicto en el que se encontraba sin salida y logró que el barril de petróleo volviera a cotizar a menos de 80 dólares, solo que ahora EE.UU. tiene la cuarta parte de las reservas de petróleo que tiene China, su principal competidor mundial en todos los frentes.
Además de eso, hoy se realizó la primera de la reunión de dos días en la Reserva Federal, esta vez comandada por primera vez por Kevin Warsh, en reemplazo de Jerome Powell. Tras el anuncio de una inflación norteamericana del 4,2% anual en mayo, esta baja del petróleo supone que por ahora la tasa de la Fed no será tocada, pero hay que ver qué sucede con los precios internos. Hasta ahora una suba en la tasa de la Fed se ve algo más lejana, y se esperará mañana el anuncio de la letra chica del encuentro de banqueros.
En la Argentina, este mundo hipotéticamente ya sin guerra entre EE.UU. e Irán, con la baja del petróleo y de los fertilizantes, tuvo un impacto negativo. Con baja en el petróleo hubo caras de preocupación en Vaca Muerta y con el tránsito de los barcos liberados, los granos perdieron valor, por lo que la ventaja de lo que más exporta la argentina perdió precio.
De ese modo, a días de que se paguen los aguinaldos, mientras el dólar se debilitó en el mundo, todos los dólares estuvieron firmes en la Argentina, sobre todo el blue. El BCRA siguió comprando dólares y aumentando reservas. Pero hubo un leve paso atrás para los bonos, con suba mínima del riesgo país. Y se concretó una toma de ganancias en la empetrolada Bolsa de Buenos Aires, con mayoría de bajas en bloque de hasta 5% en las ADR argentinas en NY.
El ministro de Economía, Luis Caputo, intenta seguir aplicando su magia financiera para que el mercado local siga con buen humor. Por un lado, anunció que se acaba de firmar con el Banco Mundial la garantía por US$ 2000 M, algo clave para pagar el vencimiento de US$ 4350 M en cupones y amortización de Bonares y Globales que se pagará sin dudas dentro de tres semanas, el 9 de julio.
Además de eso, para intentar apagar la inflación y seguir sacando pesos del corto plazo, con la intención de no correr el riesgo que sufrió el ministro de Economía de Macri, Hernán Lacunza, que tuvo que defaultear ("reperfilar") la deuda en pesos en 2019, antes de la elección presidencial de ese año, para que la corrida hacia el dólar no se convirtiera en otro riesgo de hiperinflación.
En ese sentido, para seguir quitando vencimientos de corto plazo, Luis Caputo anunció que este jueves se hará un nuevo canje voluntario del bono dolar linked TZV26, que vence a fin de mes. A cambio de este papel que está por vencer se ofrecen dos opciones: una letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 31 de julio de 2026 (reapertura) o un bono del tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 15 de diciembre de 2028 (reapertura).
Frente a todos estos movimientos, externos e internos, el gran debate que hubo durante todo el día entre inversores, operadores y analistas tuvo una pregunta central: ¿cuán consistente es todo esto? ¿cuán consistente es la nueva tregua de 60 días que acordó Irán? ¿qué chances hay de que cambie el clima en el mercado argentino y que, en definitiva, el Presidente Milei también termine diciendo "pasaron cosas" como dijo Macri en su pleno declive final?
Frente a todos estos interrogantes, los hombres de finanzas, que se pasan haciendo todo tipo de cálculos y comparaciones, destacaron algunos números que ponen las cosas en blanco sobre negro.
Por un lado, con una Bolsa de Nueva York que cerró hoy mixta, porque no cree mucho en lo que está pasando, se vio hoy una fuerte baja en una de las tecnológicas más exitosas: Micron Tech retrocedió hoy algo más del 6%, pero esta baja ocurre luego de que su cotización trepó hasta valor de burbuja, con un salto del 1500% en un año y medio.
En línea con eso, como si Wall Street fuera "la fiesta inolvidable", la cotización de SpaceX, la empresa de Elon Musk que promete llevar a la humanidad a Marte, siguió subiendo (hoy mejoró otro 5%, y ya tiene un valor de capitalización bursátil equivalente a 4 PBI argentinos). Con un detalle increíble: su cotización actual equivale a casi 80 años de ventas (todavía no tiene PER, relación precio ganancia, ya que aún no presentó ningún balance).
Al mismo tiempo, mientras la Bolsa de Nueva York sigue enarbolada, la actual situación argentina, con superávit fiscal, sin emisión y con compra de reservas desde el BCRA, todavía es puesta en dudas por su reputación de casi 10 defaults. Pero mientras las tecnologías ceden algo luego de subir 1500%, la situación de deuda de la Argentina, con gran superávit comercial, tiene desde hoy y hasta la elección presidencial vencimientos de deuda equivalentes a apenas el 12% del PBI, una de las relaciones más bajas del mundo, y ese vencimiento es 8,5% en pesos y solo 3,5% en dólares.
Así, con el Bonar 2027 (AO27), que vence antes de la elección presidencial, anotando una tasa a vencimiento del 4,3%, y con el Bonar 2028 (AO28) que vence un año después de las urnas con una TIR del 7,8% anual. Y como la tasa a 1 año de EE.UU. es del 3,8%, el riesgo con Milei el AO27 significa un riesgo país de apenas 50 puntos básicos. Mientras que como la tasa a 2 años de la Fed es del 4%, el AO28 significa un riesgo equivalente a 380 puntos después de que se vote.
En el medio, los operadores plantearon los riesgos políticos y los fanatismos extremos que en su momento tuvieron los kirchneristas y que hoy tienen los libertarios. "Alguna vez -recordaron- Alberto Fernández dijo que Argentina tenía menos pobres que Alemania, mientras que hoy se dice que la Argentina de hoy es Suiza con Adorni. Nadie entiende por qué Milei no echa a patadas a un sospechado de enriquecimiento ilícito. Y el riesgo político tiene lo suyo, ya que Adorni no es Chacho Álvarez, Patricia Bullrich sí".
Sea como fuere, esperando lo que diga mañana Kevin Warsh, hoy se anotó una baja en las tasas más largas de EE.UU.: se pagó 3,8% anual a 1 año de plazo, 4,1% anual a 5 años, 4,4% anual a 10 años y 4,9% anual a 30 años. Y, con eso, en el exterior el dólar subió 0,4% en Brasil y 0,1% en Japón, no cambió en China y en México, y bajó 0,1% contra la libra, 0,2% contra el euro y el franco suizo y 0,7% en Chile.
Mientras que el mercado cambiario local estuvo apenas más alborotado, con firme suba del blue, avance de los dólares oficiales y dólares financieros más tranquilos. Con el dólar oficial a $ 1453,80, el BCRA compró US$ 79 M en el mercado local y, al final del día, la autoridad monetaria logró sumar US$ 236 M. Y, con eso, el dólar oficial subió $ 1,25 hasta $ 1453,80, el dólar blue subió $ 20 hasta $ 1470, el dólar senebi subió $ 3,70 hasta $ 1458,96, el dólar mep subió $ 2,58 hasta $ 1454,29 y el contado con liqui bajó 64 centavos hasta $ 1499,69. Al tiempo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 1% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 4%.
Mientras tanto, con los bancos cerrando sucursales y cobrándoles doble comisión a los inversores, bajó todavía más la tasa de los plazos fijos en pesos: por plata chica se achicó de 19,4 a 19,3% anual (14,5% en bancos grandes y 23,25% en bancos chicos) y por plata grande bajó de 23,7 a 23,6% anual, sin que el crédito se esté abaratando en igual proporción.
En tanto, hubo dos noticias muy positivas. Caputo confirmó que el Banco Mundial aprobó la garantía por US$ 2.000 M para la Argentina para que el país pague su deuda. Y, encima, el uso de la capacidad instalada de la industria argentina mejoró 1% en abril contra marzo y contra abril del año pasado. Pero, tras la escalada del último tiempo, hubo una leve toma de utilidades con los títulos públicos: con buen volumen, híper diversificado, los bonos argentinos cerraron casi sin cambios y el riesgo país subió 11 unidades, hasta 436 puntos básicos.
En papeles privados, a pesar del anuncio del fin de la guerra, con la reunión de la Fed en el medio, hubo cierre mixto en la Bolsa de Nueva York, con suba del 0,6% para el Dow, baja del 0,6% para el S&P y baja del 1,1% para el Nasdaq. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 0,5% y la Bolsa de México subió 0,4%.
Pero donde más se sintió el giro en la guerra y la tensión política de un Gobierno que defiende a Adorni sin que nadie lo comprenda fue en los papeles privados, que también sufrieron una toma de ganancias, en zona de máximo absoluto para el Merval en dólares. Con $ 119.431 M operados en acciones y $ 271.409 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 2,9%. Mientras que las ADR argentinas en NY anotaron suba del 2% para Mercado Libre y caída en bloque del 2 al 5% para las ADR de Edenor, Bioceres, Cresud, YPF, Telecom, Macro, TGS, IRSA, Supervielle y Galicia.
Finalmente, en commodities, el día mostró un gran giro. El petróleo cayó 5,9%. Hubo un tibio rebote para los metales preciosos. Los metales básicos también actuaron sostenidos. En Chicago hubo mejoras para la soja y el trigo, pero bajas para el maíz. En Rosario, el maíz y el trigo subieron, pero hubo bajas consistentes para la soja y el girasol. Y, por último, el bitcoin bajó 1,2% con el resto de las criptomonedas sufriendo algo menos, pero también con bajas.