Analistas La columna de Antonio Ginart

Reforma política: la casta frente al espejo

El gobierno de Javier Milei envía al Congreso una reforma electoral que toca nervios sensibles: elimina las PASO, mete mano en el financiamiento de los partidos y pone sobre la mesa algo que muchos prefieren esquivar. la famosa Ficha Limpia.

Miercoles, 22 de Abril de 2026

La casta se va a animar? En política no alcanza con declamar transparencia. hay que demostrarla. Y este parece ser uno de esos momentos. Porque el gobierno de Javier Milei envía al Congreso una reforma electoral que toca nervios sensibles: elimina las PASO, mete mano en el financiamiento de los partidos y pone sobre la mesa algo que muchos prefieren esquivar. la famosa Ficha Limpia.

Vamos por partes, pero sin anestesia.

Las PASO. ¿sirvieron para democratizar los partidos o fueron, en la práctica, una encuesta carísima que pagamos todos? Porque seamos sinceros: en la mayoría de los casos ya sabíamos quién iba a ganar dentro de cada espacio. Y mientras tanto, miles de millones de pesos saliendo del bolsillo de los argentinos para resolver internas que deberían pagar los propios partidos. En un país que discute cada peso, sostener ese esquema es inviable. 

Segundo punto: el financiamiento político. Acá hay otra caja negra histórica. Campañas millonarias, aportes dudosos, estructuras que nadie termina de auditar del todo, sellos de goma, etc. Si de verdad hay voluntad de ordenar, transparentar y achicar el gasto de la política, este es el lugar donde hay que meter bisturí en serio.

Y ahora sí. el plato fuerte: Ficha Limpia.

Porque acá se terminan los discursos y empiezan los hechos. Si la dirigencia -sobre todo la oposición, que tanto habla de corrupción- quiere ser creíble, tiene una oportunidad de oro. ¿O alguien puede explicar por qué una persona con condena en segunda instancia debería poder ser candidata? ¿En qué lógica entra eso? ¿En la de los privilegios? ¿En la de los fueros como refugio?
Este proyecto pone a la política frente al espejo. Sin relato, sin maquillaje.

Y yo que algún legislador le agregaría algo más... Porque si de verdad queremos elevar la vara, ¿por qué no discutir también exámenes toxicológicos obligatorios para quienes aspiren a manejar el Estado? No es una locura: en varias provincias ya se debate o se aplica. Si un chofer o un operario tiene que demostrar aptitud, ¿por qué un funcionario no?


Entonces la pregunta es directa, incómoda y necesaria: ¿la clase política va a estar a la altura? ¿Va a acompañar una reforma que recorta privilegios, baja costos y cierra la puerta a los corruptos? ¿O va a volver a esconderse detrás de excusas, como tantas veces pasó?
Porque ojo. acá no se discute sólo una ley. Se discute credibilidad. Se discute confianza. Y, sobre todo, se discute si alguna vez vamos a dejar de financiar con nuestros impuestos un sistema que muchas veces funciona más para protegerse a sí mismo que para representar a la gente.

La pelota está en el Congreso.

Y esta vez. no hay margen para hacerse los distraídos.