Analistas La columna de Antonio Ginart

La fama que nadie quiere: cuando el chiste se vuelve causa penal

Hay cosas que no admiten doble lectura. Amenazar con un tiroteo en un colegio no es una broma pesada, no es humor negro, no es "para ver qué pasa". Es un delito gravísimo.

Lunes, 20 de Abril de 2026

Hay cosas que no admiten doble lectura. Amenazar con un tiroteo en un colegio no es una broma pesada, no es humor negro, no es "para ver qué pasa". Es un delito gravísimo. Y además, es una decisión que puede arruinarte la vida a vos y a tu familia en cuestión de segundos. No te convierte en héroe, ni en el más gracioso, ni en el más popular. Te pone en un lugar del que después es muy difícil volver.

Y hay algo más profundo todavía. Detrás de muchas de estas situaciones dicen que hay pibes que necesitan ser escuchados. Que quieren decir algo, aunque lo hagan mal, de la peor manera posible. Entonces la pregunta es: ¿de verdad no hay otra forma?

Porque si lo que buscamos es atención, reconocimiento, pertenencia. hay caminos infinitamente mejores. ¿Qué tal si usamos esa misma energía para generar algo positivo? Para debatir entre amigos, para levantar temas en redes que importen de verdad. Por ejemplo: ¿qué hacemos con los chicos que dejan el colegio? ¿Cómo ayudamos a quienes caen en las drogas?

¿Cómo acompañamos a los que no tienen apoyo en su casa?

Hoy tenemos herramientas que hace unos años eran impensadas. Inteligencia artificial, redes sociales, acceso a información en segundos. ¿En serio las vamos a usar para sembrar miedo? ¿O podemos usarlas para crecer, para conectarnos mejor, para generar oportunidades?

Imaginate por un segundo otra historia. Que los jóvenes de un país se hagan virales no por una amenaza, sino por ser creativos, por ser cracks, por estar un paso adelante. Pibes y pibas que desde temprano ya marcan un camino distinto. Los que mañana van a ser científicos, los que van a terminar con muchas de las guerras absurdas, los que van a enfrentar el drama de las drogas, los que van a cuidar el planeta, los que van a hacer política en serio, sin decepcionar.

¿Suena utópico? Sí, claro. Pero ojo: hace 100 años muchas de las cosas que hoy usamos todos los días parecían magia. El progreso humano siempre fue eso: transformar lo que parecía imposible en algo cotidiano.



Como decía Eduardo Galeano, la utopía está en el horizonte. Nunca la alcanzás del todo, pero sirve para caminar. Y quizás de eso se trata. De elegir bien hacia dónde caminamos. Porque entre el miedo y el futuro, la decisión -aunque no lo parezca- también está en manos de los más jóvenes.