Analistas La columna de Antonio Ginart

"Feminismo e Izquierda con bandera equivocada"

No hay una Myriam Bregman, ni un Nicolás del Caño, ni una combativa Vanina Biasi levantando la voz en el parlamento.

Martes, 10 de Marzo de 2026

Hay cosas que uno, después de treinta años mirando la política, todavía no termina de entender. Y una de ellas es el apoyo que buena parte de la izquierda argentina le brinda al régimen de Irán. Digo apoyo. y digo increíble.

Porque si uno mira la historia reciente de ese país, lo primero que aparece es un dato brutal: en Irán no existe el partido comunista, no existen los trotskistas, no existe un partido socialista con representación política.

No hay una Myriam Bregman, ni un Nicolás del Caño, ni una combativa Vanina Biasi levantando la voz en el parlamento.

¿Y saben por qué? Porque el régimen islámico los eliminó. Los persiguió, los encarceló, los torturó. y a miles directamente los ejecutó.

Para entender esto hay que retroceder a 1979, a la Revolución iraní que terminó con el gobierno del Sha Mohammad Reza Pahlavi y llevó al poder al ayatolá Ruhollah Khomeini.

En ese momento muchos grupos de izquierda iraní -marxistas, socialistas, estudiantes revolucionarios- apoyaron la caída del Sha. Creyeron que participaban de una revolución popular.

Pero cuando el nuevo régimen teocrático se consolidó en el poder pasó algo muy simple: los primeros en caer fueron justamente esos aliados. Miles de militantes de izquierda fueron encarcelados y ejecutados durante los años siguientes. El régimen religioso no toleró competencia ideológica. Ni marxistas, ni liberales, ni opositores. Nadie.

Y hay otra contradicción todavía más evidente.

En estos días vimos marchas por el Día Internacional de la Mujer en muchas ciudades del mundo, con miles de personas reclamando igualdad, derechos y libertad. 

Pero al mismo tiempo, en algunas de esas movilizaciones aparecen banderas del régimen iraní. Y ahí la incoherencia se vuelve todavía más grande.

Porque en Irán las mujeres no tienen los derechos que se reclaman en esas marchas. Las activistas feministas son detenidas, castigadas con azotes, encarceladas e incluso enfrentan condenas severas por protestar contra la obligatoriedad del velo o reclamar igualdad.

Es más: ya en 1979, apenas triunfó la revolución, miles de mujeres iraníes salieron a las calles justamente un 8 de marzo para protestar contra la imposición del velo islámico obligatorio. 
Es decir: mientras en Occidente algunos marchan con banderas iraníes. en Irán las mujeres marchan contra ese mismo régimen.

La paradoja es total.

Pero esta incoherencia no es nueva.

Es la misma que vemos cuando algunos dirigentes llegan al Congreso argentino y prefieren jurar por causas extranjeras antes que por la Constitución nacional. O cuando directamente se niegan a cantar el himno.

La democracia argentina -con todos sus problemas- les permite militar, presentarse a elecciones, tener diputados y expresar sus ideas.,Algo que jamás podrían hacer en el régimen que hoy defienden.

Porque si ese sistema existiera en Argentina, probablemente al día siguiente sus partidos estarían prohibidos.

Y tal vez ahí esté la explicación de por qué estos sectores cada vez representan a menos gente en las urnas.

Porque una cosa es debatir ideologías.

Pero otra muy distinta es terminar defendiendo a quienes, si pudieran, serían los primeros en silenciarte.