El presidente de Estados Unidos busca descabezar a la cúpula iraní y que asuma el poder un nuevo gobierno surgido de las cenizas de la revolución teocrática.
Oportunista, cambiante y a veces contradictorio, Donald Trump ya no habla de un "cambio de régimen" en Irán. Bajo la certeza de las bombas, el presidente estadounidense prefiere ahora un nuevo poder que pueda surgir de las cenizas del gobierno islámico. Lo mismo, pero diferente.
Solo exige una cosa: un cambio de actitud. Dejar de lado una postura beligerante por una relación "amistosa" hacia Estados Unidos e Israel.
La estrategia, más allá de la diferencia del poder de fuego utilizado, es la misma que llevó a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero.
Si bien no hay una Delcy Rodríguez iraní indivualizada, al menos a simple vista, el objetivo es el mismo. Sus asesores están convenciendo a Trump de que los bombardeos difícilmente hagan colapsar el gobierno teocrático y que los iraníes no parecen encaminados a hacer su parte para acabar con los 47 años de la Revolución Islámica.
La historia le ha enseñado a Trump un nuevo enfoque. "Plantea la idea de sustitución, descabeza el régimen y permite que el ecosistema produzca su propia alternativa de manera orgánica", dijo a TN el analista Erick Fajardo, consultor en comunicación política y asesor del condado de Arlington (Virginia, Estados Unidos).
La estrategia le dio resultado no solo en Venezuela. También en Siria. Tras la caída del gobernante proruso y proiraní Bashar al Assad en diciembre de 2024, asumió el poder Ahmad al-Sharaa, exlíder de un grupo afiliado a la Al Qaeda de Osama Bin Laden y hoy "socio" de Washington. Antes era un despiadado "terrorista". Hoy es el presidente de Siria.
"Es la misma fórmula que Siria y Venezuela. No son amigos tradicionales. Uno es de Al Qaeda y la otra es parte del régimen residual de Maduro. Ahora Trump no busca que un amigo tome el poder en Irán, pero va a generar las condiciones para un cambio. Va a cargarse a cuantos ayatollah sean necesarios mientras el mensaje sea claro", afirmó Fajardo.
El influyente medio estadounidense Político dijo que Trump "podría estar dispuesto a eliminar a los altos mandos del régimen, pero sin derrocarlo. Si analizamos más a fondo, hay abundante evidencia de que está dispuesto a adoptar nuevas formas de rehacer un gobierno que no le gusta".
"Trump no es un defensor intransigente de la democracia. Está dispuesto a colaborar con gobiernos autoritarios, desde Arabia Saudita hasta El Salvador, si hacen lo que él quiere. Una forma de ver el enfoque de Trump es que está dispuesto a conformarse con cambiar el comportamiento de un régimen si no puede derrocarlo por completo. Y el comportamiento que más le interesa cambiar es cómo ese régimen se relaciona con Estados Unidos", señaló.
Trump tomó nota de las lecciones de Irak y Afganistán. Las invasiones generaron en el primer caso un estado fallido, dividido y tomado por el Estado Islámico (ISIS), y 20 años tirados a la basura con la vuelta de los talibanes en el otro.
El presidente republicano no quiere dejar ahora una tierra arrasada que convierta a Irán en un nuevo foco de influencia terrorista.
Los bombardeos están haciendo estragos en el poder militar iraní. Habrá que ver ahora cómo Trump y su socio Israel ponen fin a la guerra.
"Honestamente creo que ni Trump sabe lo que quiere. La escalada regional abre muchas puertas simultáneas y eso hace que pierda el control de hacia dónde va el conflicto. Si tomamos las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, la meta es desmantelar el sistema de misiles balísticos iraní", dijo a TN el analista internacional Federico Merke.
Además, afirmó: "Trump irá calibrando la meta en función de los avances en el terreno. Un régimen politico no se cambia desde el aire. Irán mató a miles de los suyos semanas atrás para defender el régimen. Su liderazgo hoy está en modo ´amenaza existencial´, o sea dispuesto a todo. El resultado final no creo que lo decida Trump".
El influyente diario The Washington Post escribió este martes que "la administración Trump dio razones cambiantes para su decisión de atacar a Irán, aún cuando funcionarios estadounidenses con acceso a informes de inteligencia dijeron que no veían señales de que el país representara una amenaza inminente para Estados Unidos".
"Trump y sus principales asesores de seguridad nacional, defendiendo un conflicto que cuenta con escaso respaldo público y que presenta riesgos cada vez mayores, destacaron el arsenal de misiles balísticos de Irán como la principal amenaza, en lugar de su programa nuclear. Sin embargo, ofrecieron diferentes descripciones del peligro", señaló el periódico.
Rubio, en tanto, ofreció una tercera línea de razonamiento. Dijo que "Estados Unidos sabía que Israel iba a atacar a Irán, lo que provocaría contraataques contra las fuerzas estadounidenses y posibles bajas, y decidió atacar primero para minimizar el riesgo".
"Los cambiantes objetivos públicos de la Casa Blanca para la guerra, y las preguntas sobre la inteligencia detrás de ellos, contribuyeron a una falta de claridad sobre cuándo Trump podría declarar el fin de la mayor operación militar desde la invasión de Irak en 2003?, concluyó.

El Ejército de Israel ha asegurado este miércoles que uno de sus aviones ha derribado un caza iraní sobre...