Milei dio un discurso confrontativo con alusiones a la herencia recibida pero enfocado en un ambicioso paquete de 90 reformas y una visión optimista a futuro.
Fue el tercer discurso de Javier Milei de apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Con dos años de gestión enteros a cuestas, esta vez ya no podía quedarse solo con el enfoque de la herencia recibida y los pasos dados para equilibrar la macro, sino que tenía que trazar un sendero hacia el futuro.
Y eso quedó bien plasmado en el discurso presidencial ante una Asamblea Legislativa que tuvo mucho más de duelo de hinchadas de un clásico del ascenso que de gimnasia de convivencia parlamentaria. En ese marco, Milei recuperó su estilo confrontativo pero estratégicamente direccionado y agregó un camino de cómo se imagina una Argentina próspera en el futuro.
Clave 1: el pasado
Aunque con un menor caudal que años anteriores, el discurso incluyó igual reminiscencias a la herencia recibida. De hecho, arrancó repitiendo su lectura de que era una "crisis terminal" que combinaba cosas de las tres peores crisis: el Rodrigazo, la hiperinflación y la crisis de 2001.
Volvió a hablar de la inflación corriendo al 17.000%, de los 9 mil piquetes por año, "el fetiche industrialista", la informalidad laboral, la pobreza infantil o el narcotráfico en Rosario. Todas cuestiones que tienen un rol clave en el armado del discurso para contrastar con lo que presenta con los logros de su gestión.
Clave 2: el estilo confrontativo
En los últimos tiempos, Milei había bajado los decibeles en su confrontación con todo el sistema político, empresarial, periodístico o dirigencial. Había aceptado que era necesario para que no se hablara más de sus formas, sino de sus ideas. Este 1 de marzo, el Presidente recuperó gran parte de esa vehemencia que lo hizo conocido en los estudios de televisión.
Sin embargo, esta vez sus dardos estuvieron estratégicamente teledirigidos. El principal sector apuntado fue el kirchnerismo, a quienes tildó de "chorros", "ladrones", "mentirosos" "delincuentes", "cavernícolas" y "asesinos". Y les recordó que "tienen a su líder presa".
Pero también se guardó municiones para los referentes de la izquierda Nicolás del Caño y Myriam Bregman. "Si vos fueras la representación de los trabajadores tendríamos un problema muy grave, porque ustedes no son más que el 5%", le tiró al primero, mientras que a Bregman la apodó "la chilindrina troska".
Del universo político, además, no se olvidó de Victoria Villarruel. Al referirse al accionar parlamentario de la oposición durante el año electoral, aseguró que hubo un "ataque sin precedentes" que fue "algo que a opositores y propios, digamos, lo hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia". Para que no quedaran dudas, dobló su cuello para que la cabeza quedara apuntada a la vice, que estaba sentada justo detrás en el plano de la transmisión oficial.
Por lo que venía ocurriendo las últimas semanas, se esperaban también palos contra empresarios. Habló de nuevo de "don chatarrín de los tubitos caros", en alusión a Paolo Rocca, y se acordó en dos ocasiones de Javier Madanes Quintanilla, dueño de FATE y Aluar ("veremos crecer el aluminio, pero no el del tongo" y su alusión a la "extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle"). A ninguno de los dos, de todas formas, los nombró.
Clave 3: las reformas planteadas
Aunque sin dar demasiadas precisiones sobre los contenidos, Milei dejó planteada una extensa lista de temas que buscará que el Congreso debata en el transcurso del período inaugurado. Desde la esperada reforma impositiva hasta cambios en el Código Civil y Comercial y el Procesal Civil y Comercial.
También repitió la necesidad de reformar el Código Penal, de plantear modificaciones al sistema educativo y de insistir en cambiar el sistema electoral.
Hizo mención a modificar la ley de Defensa del Consumidor y la Competencia, eliminar barreras regulatorias, cambiar el Código Aduanero y ratificar el acuerdo comercial con los Estados Unidos.
En el medio del debate para cambiar la ley de Glaciares (tiene media sanción del Senado), insistió en "construir un marco legal robusto" para avanzar con la explotación de recursos "con cuidados, pero lejos de prejuicios ambientalistas absurdos".
"Tenemos el Congreso más reformista de la historia, y la fuerza suficiente para hacerle frente a cualquier golpe político que quieran llevar adelante los agentes del antiguo cambio", resumió Milei al anunciar que cada uno de los ministerios armó 10 paquetes de reformas estructurales, por lo que serán 90 paquetes que propondrán debatir en el año.
Clave 4: el futuro promisorio
Las reformas que presentó el Presidente las describió como "la arquitectura institucional y jurídica para los próximos 50 años". En un contexto donde el consumo está frío y la inflación se estancó en su proceso de normalización, al Gobierno le urge seguir estimulando la idea de que el futuro es más alentador.
Todas las encuestas ratifican que la percepción que la gente tiene del presente económico es negativa, pero que, al mismo tiempo, el saldo es positivo cuando se les pregunta por las expectativas futuras. Ese punto es clave que se mantenga así para el Gobierno.
En ese sentido, enumeró sectores que considera que serán claves para el desarrollo, como el energético, minero y agropecuario ("también tendrá su revolución"). Además, aventuró que gracias a la "energía barata", crecerá la industria pesada, como "la petroquímica, la siderúrgica, el aluminio, la producción de hidrógeno, el procesamiento de litio y minerales críticos".
Ese camino se lo imaginó afianzando la "alianza estratégica" con Estados Unidos, controlando el Atlántico Sur, y atrayendo inversiones con el RIGI y el RIMI. "Volvemos a mirar al futuro con esperanza. Hoy sabemos que hay un camino hacia adelante y sabemos que es posible tomarlo", concluyó Milei.

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