Tras varias temporadas secas, la acumulación de nieve en invierno y las precipitaciones esperadas durante la primavera plantean un panorama favorable. Sin embargo, investigadores piden estar atentos al último tramo del próximo período estival
El informe más reciente de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre el estado de los recursos hídricos mundiales en 2025 puso foco en la situación de la Patagonia. Desde la entidad dependiente de la ONU remarcaron que las bajas precipitaciones, en torno al 40% por debajo de lo normal, y los grandes incendios marcaron el pulso de la región. La situación continuó en el primer tramo de este año y mejoró a partir del invierno, algo que también resaltaron investigadores locales que realizaron un informe específico sobre la eventual peligrosidad por incendios de cara al verano. Si bien precisan que el último tramo de 2026 no tendría mayores sobresaltos, habrá que centrar la atención en el último segmento del verano y principios del otoño del 2027, para cuando se estima que las condiciones puedan revertirse.
La OMM indicó, en su reporte State of Global Water Resources 2025 (en español, "Estado de los recursos hídricos mundiales 2025"), que las condiciones secas fueron el común denominador en toda la Patagonia desde la mitad del 2024, algo que se mantuvo durante el 2025 y los primeros meses del 2026. A esa condición también sumaron los incendios que afectaron, principalmente, a la Comarca Andina (región compartida por Río Negro y Neuquén, compuesta por las localidades de El Hoyo, Epuyén, Lago Puelo y El Bolsón), donde se encuentra el Parque Nacional Lago Puelo, y a parte del Parque Nacional Los Alerces.
El indicador del JP Morgan retomó la tendencia alcista, luego de cerrar en 607 unidades. Cómo operan los bonos en el exterior y el dólar.
El panorama, ahora, es otro. El último pronóstico climático trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), correspondiente al segmento octubre-noviembre-diciembre, prevé lluvias por encima de lo normal para casi toda la región (excepto para el extremo sudoeste y Tierra del Fuego), algo que plantea una mejora en las condiciones. De todos modos, investigadores de Bariloche indicaron que si bien hacia fin de año se espera que no haya episodios complicados como en los años anteriores, se debe poner el foco en febrero y marzo, momento para el cual las condiciones podrían revertirse.
El verano se acerca y todavía está fresco el recuerdo de los grandes incendios que se desarrollaron en la Patagonia en las últimas temporadas estivales.
En ese marco, los investigadores Santiago Hurtado y Marcos Easdale, del Conicet y la Fundación Bariloche, elaboraron un informe para el Servicio de Prevención y Lucha Contra Incendios Forestales de Rio Negro (Splif) llamado "Peligrosidad de incendios prevista en la región cordillerana de Río Negro para la temporada 2026-2027".
En el documento, trazan un panorama en el que el Índice Meteorológico de Peligros de Incendios, un método que se usa en todo el mundo y que en Argentina utilizan los principales sistemas de prevención de agencias y servicios de manejo del fuego, mostrará una menor peligrosidad relativa en noviembre y diciembre por los excesos de precipitaciones tanto en inverno como en primavera. Esta situación permitirá que el territorio llegue con menor carga al inicio del verano, distinto a lo que ocurrió en los veranos anteriores.
Con un fin de año que se presume más tranquilo en comparación con los últimos períodos, Amoroso valoró que a partir de los incendios se tomó mayor conciencia sobre la importancia de preservar el paisaje patagónico.
En ese sentido, planteó que tanto organizaciones estatales como grupos comunitarios y privados realizaron grandes esfuerzos para reforestar y que eso está empezando a dar sus frutos. Con una temporada como la que se pronostica, esos trabajos cobrarán aún mayor importancia.
"Hubo muchas iniciativas de gobiernos provinciales, ONGs, escuelas y barrios. Este invierno se plantaron muchas zonas y fue muy llovedor, esperemos que sea igual en primavera y en verano. Sería muy bueno porque garantiza que los árboles sobrevivan y que aquello que se plantó en años anteriores y que pudieron tener algo negativo en temporadas secas, puedan tener posibilidades gracias a los esfuerzos de salir a plantar especies nativas", concluyó.
Fuente: TN.com