La fiscalía secuestró las cámaras de seguridad para esclarecer el supuesto encuentro entre el exdiputado y la modelo, sobre quien pesa una prohibición de acercamiento. La defensa advirtió que podría abrirse una nueva causa por desobediencia o solicitarse su detención.
La Justicia porteña abrió una investigación para determinar si Facundo Moyano violó la orden de restricción que pesa en su contra al mantener un supuesto encuentro con Candela Arizaga en un hotel del centro de la Ciudad de Buenos Aires. Por la causa que se le sigue, el exdiputado tiene prohibido acercarse a menos de 300 metros de la modelo y entablar cualquier tipo de contacto. Según se conoció, la fiscalía ya retiró las imágenes de las cámaras de seguridad del establecimiento para comprobar la veracidad de las imágenes.
Al respecto, el abogado de la modelo, Roberto Herrera, advirtió que en caso de comprobarse el contacto "se le puede iniciar una causa nueva por desobediencia o que la fiscalía solicite su detención", aunque aclaró sobre su representada: "Si Candela vuelve a verlo de nuevo, es una cuestión privada de ella".
El expediente judicial se inició el pasado 4 de agosto a raíz de un operativo policial en la Avenida del Libertador al 5400, en Belgrano, donde la Policía de la Ciudad interceptó a la pareja luego de que Arizaga fuera vista corriendo por la calle. A partir de esa intervención, se abrió una investigación en la que Moyano quedó imputado por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género, fijándose las medidas cautelares de acercamiento que ahora estarían bajo la lupa.
Sin embargo, el 24 de agosto, Candela Arizaga se presentó junto a su letrado para ampliar su declaración testimonial y dio su versión de los hechos. La influencer aseguró que fue "falso" haberle manifestado a los efectivos policiales que fue víctima de agresión y relató que durante aquel fin de semana habían compartido distintas actividades -incluyendo una visita a la familia del exdiputado y un partido en la cancha de River- antes de regresar a su departamento a ver una película.
"Como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína" sostuvo la joven, al tiempo que atribuyó los baches en su memoria a un brote posterior al consumo. En su testimonio ante la fiscalía, Arizaga negó rotundamente haber sufrido hechos de violencia física o verbal durante su relación con Moyano, la cual comenzó en enero, y justificó su estado de confusión durante la madrugada del operativo policial en la idea de que sentía que la perseguían.