A través de una carta firmada por la cúpula de la CEA -que encabeza el arzobispo mendocino Marcelo Colombo-, los obispos felicitaron al Sumo Pontífice en su día y ultimaron los detalles de su inminente llegada al país.
En el marco de su cumpleaños número 71, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) le envió este 14 de septiembre una cálida carta al papa León XIV para saludarlo y anticipar la histórica visita que realizará al país entre el 8 y el 11 de noviembre próximo. "¡Feliz cumpleaños, Santo Padre! Argentina lo espera con los brazos abiertos", expresaron los obispos en el texto.
"Este año nuestro saludo tiene además una alegría muy especial porque se acerca el momento de recibirlo en nuestra tierra. Esperamos con esperanza su visita y nos vamos preparando para vivir juntos esos días como un verdadero encuentro de fe para todo nuestro pueblo", señala la carta.
La misiva lleva las firmas de los principales referentes de la Comisión Ejecutiva: Marcelo Colombo (arzobispo de Mendoza y presidente de la CEA), Ángel Rossi (Córdoba), Cesar Daniel Fernández (Jujuy) y Raúl Pizarro (San Isidro). En el escrito, destacaron la alegría especial que genera este aniversario ante el inminente viaje papal, el primero de un Pontífice a suelo argentino en casi cuarenta años. "Esperamos con esperanza su visita y nos vamos preparando para vivir juntos esos días como un verdadero encuentro de fe para todo nuestro pueblo", señalaron.
De acuerdo con el cronograma oficial difundido por el Vaticano y la CEA, León XIV arribará el domingo 8 por la tarde. Tras una ofrenda floral en la Plaza San Martín, mantendrá una reunión formal con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada.
La agenda incluirá tres misas centrales:
Asimismo, el itinerario contempla encuentros institucionales y pastorales en el Palacio Libertad, la Universidad Católica Argentina (UCA) y el Palacio San Martín, además de visitas muy sentidas al Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole y a un Complejo Penitenciario Federal.
En paralelo, el Gobierno nacional ya puso en marcha un riguroso operativo de seguridad -coordinado por la Policía Federal en conjunto con una delegación de seguridad de la Santa Sede que evaluó los puntos clave- para garantizar la protección del Pontífice sin descuidar el contacto directo y cercano con los fieles.