Con una extensión de tres kilómetros bajo el lecho marino, la megaobra busca superar la histórica barrera geográfica de la Patagonia austral mediante el innovador sistema de túnel sumergido.
El camino hacia la integración física del extremo austral del continente dio un paso clave con el avance de los estudios integrales de factibilidad para construir un túnel subacuático entre Argentina y Chile. Este proyecto busca solucionar la desconexión terrestre permanente entre la América continental y la Isla Grande de Tierra del Fuego a través del histórico estrecho de Magallanes.
El conducto se emplazará a varias decenas de metros por debajo del agua, protegido de las corrientes marinas y del paso de buques de gran calado. Además, contará con estrictas medidas de seguridad, como salidas de evacuación estancas, sensores automáticos contra incendios y resguardos antisísmicos adaptados a la falla local Magallanes-Fagnano.
Al respecto, el Gobernador Regional de Magallanes, Jorge Flies, detalló que la estructura tendrá unos tres kilómetros bajo el lecho marino, sumado a un kilómetro adicional en cada extremo para empalmar con las rutas viales.
Para materializar esta compleja obra de ingeniería, el método con mayor consenso inicial es el Sistema de Túnel Sumergido Impulsado (TBR), el cual se desarrollará en cuatro etapas fundamentales:
Antes de la licitación internacional, los equipos técnicos continúan evaluando el impacto ambiental marino y las corrientes subacuáticas para garantizar la viabilidad definitiva de este hito de la ingeniería sudamericana.