El conductor de La Verdad Al Aire demuestra una vez más su opinión.
Hay algo que me preocupa más que el escándalo de Facundo Moyano. Me preocupa la naturalidad con la que estamos aceptando determinadas cosas.
Primero, porque no estamos hablando de cualquier persona. Estamos hablando de un exdiputado nacional. De alguien que votó las leyes que rigen la vida de todos los argentinos. Muchos pensaban que era el más sensato de los Moyano. Y hoy vuelve a quedar la sensación de que para algunos el poder sigue teniendo privilegios.
Porque las preguntas son muchas. ¿Por qué se demoró tanto un allanamiento? ¿Cómo puede ingresar gente a un departamento antes que la Justicia? ¿Por qué hay personas que pueden negarse a determinados controles cuando cualquier ciudadano común tendría otro trato? Si realmente queremos un país distinto, la ley tiene que ser igual para todos.
Y hay otro tema que me preocupa todavía más. Escucho a algunos hablar de "consumo recreativo de drogas". ¿Recreativo? Dejémonos de joder.
Las drogas no recrean. Las drogas destruyen vidas, familias y proyectos. Matan. Basta de romantizar el consumo.
Cuando yo era chico, el que consumía drogas era una persona que necesitaba ayuda. Nadie decía que era un fenómeno o que simplemente estaba divirtiéndose. Hoy pareciera que drogarse está de moda y que el problema es el que se escandaliza. Hemos invertido completamente los valores.
También escuché decir que Candela Arizaga "es una chica sana" porque hace deporte y come saludable. Perdón... una cosa no tapa la otra. Y además, ¿qué significa hoy ser influencer? ¿Tener seguidores alcanza para transformarse en un ejemplo? ¿No deberíamos preguntarnos de qué viven algunas personas que exhiben una vida de lujos, viajes por el mundo y gastos imposibles de explicar?
Y si en ese departamento hubo drogas, también hay otra pregunta que nadie parece hacerse. ¿Quién las consiguió? ¿Quién las vendió? ¿Quién investiga esa cadena? Porque mientras miles de padres esperan una receta o un medicamento para sus hijos, hay quienes consiguen estupefacientes con una facilidad asombrosa.
Facundo Moyano dijo que "quedó todo aclarado". No. No quedó aclarado. Quedaron demasiadas preguntas.
Y si además existieron hechos de violencia contra una mujer o una privación ilegítima de la libertad, la investigación debe ser implacable. Sin apellidos, sin privilegios y sin doble vara.
Porque cuando la Justicia no es igual para todos y las drogas empiezan a tratarse como un entretenimiento, el problema ya no es un caso policial. El problema es la sociedad que estamos construyendo.