Argentina Menos regulación

El Gobierno eliminó el Instituto Nacional de Alimentos y traspasó sus funciones al Senasa

El organismo absorberá las funciones de registro, control y fiscalización de alimentos.Por su parte, el Ministerio de Salud concentrará su rectoría en la definición de política alimentaria."

Martes, 4 de Agosto de 2026

El Gobierno nacional dispuso una modificación en el sistema de control alimentario con la eliminación del Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y el traspaso de sus funciones al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

La medida fue establecida mediante el decreto 697/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, que determinó la disolución del organismo que dependía de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) y la absorción por parte del Senasa de las tareas vinculadas al registro, control y fiscalización de alimentos.

Según explicó el Gobierno, la decisión busca simplificar el esquema actual y concentrar las tareas operativas en un organismo que ya cuenta con una amplia estructura territorial, integrada por laboratorios, inspectores y presencia en todo el país.

"El traspaso de funciones no es azaroso", señalaron desde la administración nacional, al destacar que el Senasa posee "la infraestructura territorial de control alimentario más grande del país" para la producción primaria e industrial. Además, remarcaron que se trata de una cuestión de "capacidad operativa instalada y no de jerarquía institucional".

El INAL tenía como principales responsabilidades verificar que los alimentos disponibles en el mercado cumplieran con el Código Alimentario Argentino (CAA), autorizar establecimientos, productos, importaciones y exportaciones, y realizar controles bromatológicos y estudios de inocuidad para detectar posibles riesgos sanitarios.

Con la nueva normativa, esas competencias quedarán bajo la órbita del Senasa, mientras que el Ministerio de Salud concentrará la definición de políticas alimentarias, con especial atención inicial en la reducción de colorantes y saborizantes utilizados en alimentos procesados.

Además, el decreto introdujo modificaciones al Código Alimentario Nacional y estableció por primera vez un plazo máximo para su actualización: 45 días hábiles. Desde el Gobierno indicaron que este cambio busca brindar mayor previsibilidad, transparencia y rapidez en la incorporación de nuevas normas.

Un sistema centralizado de control


La reorganización también contempla la creación de una Base Única de Datos administrada por el Senasa, donde se concentrará la información y los registros de productos y establecimientos. Según el Gobierno, esto permitirá mejorar la trazabilidad, agilizar trámites y fortalecer la gestión del sistema alimentario.

Entre los cambios incorporados también se reconoce por equivalencia la certificación de aditivos, coadyuvantes tecnológicos e ingredientes emitida por países con sistemas de control reconocidos internacionalmente o que aplican el Codex Alimentarius. De esta manera, se busca evitar evaluaciones y procedimientos duplicados.

El Senasa también quedará habilitado para autorizar y supervisar establecimientos oficiales de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que controlen el cumplimiento del Código Alimentario Argentino.

Impacto en importaciones y exportaciones


Desde el Gobierno sostuvieron que la nueva estructura permitirá agilizar el comercio exterior de alimentos, especialmente en la importación de productos envasados destinados a la venta directa.

La normativa establece controles posteriores al ingreso de esos productos para evitar demoras consideradas innecesarias en su comercialización, manteniendo los mecanismos de fiscalización sanitaria.

En cuanto a las exportaciones, se dispuso que los alimentos deberán cumplir con los requisitos establecidos por el país de destino y que las certificaciones serán emitidas por un único organismo con reconocimiento internacional.

Para la administración nacional, la eliminación del INAL y la incorporación de sus funciones al Senasa permitirán construir "un sistema más simple, eficiente y previsible", eliminando superposiciones de competencias y concentrando en un solo organismo el registro, control y fiscalización de los alimentos en Argentina.