Blanca Martínez expresó su dolor en redes sociales luego de que los rescatistas encontraran al nene argentino de 7 años entre los escombros de un edificio colapsado en La Guaira.
El trágico desenlace de la búsqueda de Lucas Gámez, el nene argentino fallecido tras el doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, ha conmocionado a la comunidad internacional. Tras dos semanas de intensos trabajos de rescate, las autoridades hallaron el cuerpo del menor junto al de sus abuelos en los escombros de un edificio colapsado en el devastado estado de La Guaira.
En medio del dolor, su madre, Blanca Martínez, rompió el silencio a través de una emotiva y desgarradora publicación en su cuenta de Instagram, donde compartió una fotografía junto a su hijo en la playa y reflexionó sobre la pérdida.
"Duelar a un hijo, creo que es una de las cosas más dolorosas que existen en la vida", escribió Martínez, quien por su profesión suele abordar el fin de la vida con sus pacientes. "Justo yo, que hablo de la muerte con mis pacientes como un proceso natural que deberíamos abrazar. Justo a mí, que le hablé siempre a Lucas sobre la muerte sin satanizarla. Ahora me trago mis palabras", confesó con profunda crudeza.
A pesar del devastador panorama, Martínez utilizó el mensaje para dedicarle una promesa a su hijo, asegurando que buscará la forma de transformar su sufrimiento en un legado. "De este desastre emocional en el que me encuentro hoy, con el dolor más profundo y negro que he podido sentir, voy a construir algo maravilloso para ti, hijo. No sé cómo, ni cuándo. Pero lo haré", manifestó.

El brigadista mendocino Guillermo Arana detalló las condiciones del hallazgo en el edificio colapsado. Los balances de las tareas de la escuadra Fénix Unit Rescue y las peritaciones forenses pendientes tras el cese de los protocolos de búsqueda biológica.
Blanca Martínez y su esposo, Marco Gámez, de nacionalidad venezolana, habían residido durante varios años en la Argentina, país donde nació Lucas y donde la familia echó raíces antes de decidir regresar a Venezuela en enero pasado.
El día de los sismos -que coincidió con un día feriado en el país caribeño-, el pequeño Lucas se encontraba pasando el día en la casa de sus tíos en la zona costera de La Guaira. Tras el colapso de la estructura provocado por los temblores, los padres del menor se instalaron en un campamento improvisado junto al sitio de la tragedia, acompañando día y noche las tareas de remoción de escombros en las que incluso participaron especialistas argentinos.
Lamentablemente, las esperanzas se desvanecieron el pasado miércoles cuando los equipos de rescate recuperaron el cuerpo del niño, cerrando un trágico capítulo que ha despertado profundas muestras de solidaridad en ambos países.